El secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon manifestó su alarma este viernes sobre la violencia en Burundi luego que el hijo de un activista por los derechos fuera ultimado a balazos, y sostuvo que los asesinatos «deben cesar».
El hallazgo de cuerpos de burundeses, «muchos aparentemente ejecutados de forma sumaria», se ha convertido en «algo habitual» en la capital Buyumbura, indicó Ban en un comunicado.
Burundi está sumida en una crisis política desde finales de abril, cuando su presidente Pierre Nkurunziza presentó su candidatura para un controvertido tercer mandato, que ganó.
La oposición, que boicoteó los comicios, la sociedad civil y la Iglesia católica estiman que ese tercer mandato es contrario a la Constitución y al Acuerdo de Arusha que abrió la vía al final de la guerra civil (300.000 muertos entre 1993 y 2006), que limitan a dos los mandatos presidenciales.