En los bosques tropicales de América Latina, las carreteras han fragmentado corredores biológicos, poniendo en peligro a especies que deben cruzar grandes distancias para reproducirse, alimentarse o migrar. Los puentes colgantes, también llamados pasos de fauna aéreos, se han convertido en una solución práctica y eficaz para que animales como monos, perezosos y puercoespines atraviesen sin riesgo de atropello o electrocución.
Monos salvados de la electrocución en Costa Rica
En Costa Rica, los primates que intentan cruzar entre fragmentos de bosque a menudo terminan electrocutados en cables eléctricos. En 2024, el 60 % de los accidentes que afectaron a primates se debió a esta causa, y se estima que cerca de mil monos mueren cada año. Para contrarrestar esta situación, organizaciones ambientales han instalado puentes colgantes sobre carreteras, reduciendo la mortalidad y favoreciendo la recuperación de las poblaciones.
Conectividad en la Amazonía peruana
En la Reserva Biológica Napo‑Sucusari, en la Amazonía peruana, investigadores emplearon cámaras trampa para observar el uso de puentes colgantes hechos con cuerdas, redes y plataformas suspendidas entre los árboles. Los resultados mostraron que monos, perezosos y puercoespines utilizan activamente estas estructuras, lo que mejora la conectividad del bosque y reduce riesgos como atropellamientos o aislamiento de poblaciones.
Estudio integral y protocolos de monitoreo
Un estudio de seis meses en dos carreteras de Costa Rica registró 36 especies que emplearon los pasos de fauna, pero también 74 especies que fueron atropelladas. El informe dio origen a los primeros protocolos para monitorear y mantener este sistema, ofreciendo una hoja de ruta replicable en otros países de Latinoamérica. La experiencia demuestra que, cuando se combina la construcción de puentes colgantes con un sistema de monitoreo continuo, se puede lograr una reducción significativa de los impactos negativos sobre la fauna silvestre.
