Una jornada de movilizaciones masivas sacudió este sábado a Francia, donde estudiantes, funcionarios y transportistas se unieron a sectores vinculados al movimiento de los chalecos amarillos. La convocatoria, motivada por el incremento en el costo de la vida y la disminución del poder adquisitivo, se replicó en aproximadamente 500 puntos del territorio nacional.
A pesar del llamado a la calma realizado por el presidente Emmanuel Macron la noche anterior, la situación escaló rápidamente durante la tarde. En las principales ciudades, las manifestaciones derivaron en disturbios y enfrentamientos directos, donde la policía empleó gases lacrimógenos, cañones de agua y disparos de pelotas de goma para dispersar a los asistentes.




