La negociación sobre el marco financiero plurianual de la Unión Europea, que definirá las políticas comunitarias para los próximos siete años, se ha intensificado. Las diferencias entre el grupo de países frugales, liderado por Alemania y defensor de recortes, y los estados aliados de la cohesión, como España e Italia, que solicitan mayor financiación, amenazan con bloquear un consenso antes de fin de año.
El clima político es tenso de cara a un período electoral europeo que se adelanta con los comicios previstos en España para noviembre. En Bruselas, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, defendió la postura austerista al afirmar: «Honestamente, no tenemos prisa. Los ciudadanos suecos no son el cajero automático de la UE».
Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, advirtió sobre la insuficiencia de la propuesta actual: «Estamos con una propuesta claramente insuficiente». La falta de acuerdo podría prolongar la incertidumbre en la asignación de fondos comunitarios.



