Pedro Alliana juró este viernes como presidente de Paraguay, pocas horas después de que el Congreso aprobara la destitución de Santiago Peña, señalado por un presunto conflicto de intereses ligado al conglomerado que administra Ueno Bank.
El Banco Central intervino esta semana esa entidad privada tras detectar problemas de solvencia, una decisión que dejó a millones de paraguayos y a instituciones públicas sin acceso a sus ahorros. En Asunción, centenares de personas celebraron el desenlace del juicio político contra Peña.
De Ñeembucú a la cúpula colorada

Alliana se presentó ante el Congreso con un mensaje centrado en la crisis financiera. “Los compatriotas que hoy atraviesan un momento difícil a causa del descalabro financiero serán compensados plenamente. No los vamos a dejar solos”, dijo durante su discurso de asunción. También agradeció a su partido y reafirmó su fidelidad a sus postulados doctrinarios.
Nacido en Pilar, en el departamento de Ñeembucú, Alliana se incorporó joven al Partido Colorado, fuerza conservadora que ha dominado buena parte de la política paraguaya. Su carrera empezó en 2006, cuando perdió la puja por la intendencia de Pilar. Dos años después llegó a la gobernación de Ñeembucú, y en 2013 fue electo diputado. Luego presidió la Cámara de Diputados y renovó su banca, hasta consolidarse como uno de los dirigentes de mayor peso dentro del oficialismo.
La politóloga Rocío Duarte, profesora de la Universidad Católica de Asunción, lo describió como una figura de larga trayectoria partidaria y con dominio de la estructura burocrática del partido en todo el país. Ese recorrido, dijo, le dio una base de poder distinta a la de Peña, más asociado al perfil tecnocrático y financiero.

Alliana también arrastra controversias sobre su formación académica. El diario ABC Color informó que cursó Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma San Sebastián, tras verificar sus antecedentes ante el Ministerio de Educación.
En el plano interno, su vínculo con Horacio Cartes vuelve a quedar en el centro de la escena. Duarte afirmó que Alliana se acercó al expresidente desde que entró a la arena política y pasó a formar parte de su entorno cercano. Tras la caída de Peña, ambos reaparecieron juntos en una reunión del partido en la que respaldaron el juicio político.
El nuevo mandatario asumió con la tarea inmediata de encarar la crisis abierta por el cierre de Ueno Bank y de sostener la cohesión de la Asociación Nacional Republicana, conocida como Partido Colorado, de cara a las elecciones de 2028.




