Los políticos deberían reducir el volumen de sus debates y dejar de insultarse mutuamente, dijo el viernes el Papa Francisco, y agregó que los líderes deberían estar abiertos al diálogo con los que perciben como enemigos o corren el riesgo de cosechar el germen de la guerra. «Insultar se ha vuelto normal», declaró el pontífice en un discurso improvisado de 45 minutos ante estudiantes universitarios en Roma.
«Necesitamos bajar un poco el volumen y necesitamos hablar menos y oír más».
Francisco, hijo de inmigrantes italianos que se radicaron en Argentina, también hizo advertencias contra los movimientos antiinmigratorios y pidió que los que llegan a otro país sean tratados «como hermanos y hermanas humanos».
Aunque el Sumo Pontífice habló más que nada en términos generales sobre la necesidad de más diálogo en la sociedad mientras respondía preguntas de cuatro estudiantes en el campus Roma Tre, también se refirió a los políticos. «En los diarios, vemos a este insultando al otro, ese dice esto sobre el otro», comentó Francisco.
