El papa Francisco lamentó este lunes la caída de las vocaciones, con monasterios «donde quedan sólo cuatro o cinco monjas viejecillas», pero pidió que no se busquen a toda costa como con una especie de «inseminación artificial», se informó a través de Noticiero Televisa.
Así se dirigió el papa a los cerca 5.000 religiosos y religiosas procedentes de todo el mundo que están en Roma para celebrar el Año de la Vida Consagrada y que acudieron este lunes a la audiencia con Francisco en el aula Pablo VI del Vaticano.
Francisco había preparado un discurso pero decidió no leerlo porque «era demasiado aburrido» y prefirió hablarles «con el corazón».
«A mí me duele mucho cuando veo la falta de vocaciones, cuando en las comunidades religiosas hay un sólo novicio o una novicia o cuando en los grandes monasterios (…) como los que hay en España «donde quedan sólo cuatro o cinco monjas viejecillas», dijo el papa.
