En el paisaje urbano de Hong Kong, los nidos artificiales se han convertido en refugio y en una herramienta de investigación para la cacatúa de cresta amarilla (Cacatua sulphurea), una de las especies de loros más amenazadas del mundo.
La especie está en peligro crítico de extinción: quedan menos de 2.000 ejemplares en su área de distribución natural, que abarca el este de Indonesia y Timor Oriental. En Hong Kong, en cambio, viven cerca de 200 cacatúas en libertad, que se cree descienden de mascotas escapadas o liberadas.
La población se mantiene estable por la protección legal y la ausencia de depredadores naturales, pero las tormentas y la poda de árboles han eliminado más del 60 % de las cavidades naturales donde estas aves suelen anidar.
Una respuesta con cajas nido y cámaras

Astrid Andersson, bióloga e investigadora posdoctoral de la Universidad de Hong Kong, describió la falta de cavidades como “una crisis de vivienda para estas aves”. Junto con Harry Wong, arborista y conservacionista, impulsó el proyecto HK Cockatoo Watch.
Tras adaptar prototipos australianos al clima húmedo de Hong Kong, construyeron nidos artificiales con tubos de PVC y les instalaron cámaras internas para vigilar a distancia el comportamiento reproductivo. Desde marzo de 2025, el equipo ha colocado 15 nidos en parques públicos y campus escolares, entre ellos el St. Louis School y la ISF Academy.
Cuatro de esos 15 nidos ya están ocupados por parejas de cacatúas. Wong trabaja ahora en modificar los nidos de PVC para reducir la temperatura interior y mejorar las condiciones de anidación.
Pruebas genéticas recientes muestran que las cacatúas de Hong Kong conservan una alta diversidad genética, por lo que los investigadores sostienen que proteger a estas aves urbanas podría servir como un salvavidas genético para restaurar las poblaciones silvestres del sudeste asiático.
Una imagen principal muestra a una pareja de cacatúas posada sobre una caja nido en la escuela St. Louis, en Hong Kong.





