Miles de personas salieron este martes a las calles de varias ciudades de Sudáfrica en protestas convocadas por grupos antimigración, que exigen al Gobierno la expulsión de los inmigrantes en situación irregular. Durante las movilizaciones, los participantes lanzaron consignas contra la migración y atribuyeron a esa población problemas como el desempleo, la delincuencia y la presión sobre los servicios públicos, sin presentar pruebas.
Las marchas se desarrollaron en zonas como Durban, Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Pretoria, donde se observaron manifestantes con palos y bates, además de banderas sudafricanas. Frente a las cámaras de televisión, la multitud coreó “Abahambe”, una expresión en isizulú que significa “Deben irse”, en una jornada marcada por mensajes de rechazo a la presencia de extranjeros sin documentación regular.
Un repunte de hostilidad
El episodio se enmarca en un ambiente de creciente tensión social en un país que durante décadas estuvo atravesado por la segregación racial del apartheid, un sistema que fue desmontado tras la lucha encabezada por Nelson Mandela. En ese contexto histórico, las protestas de este martes han sido descritas como el mayor estallido de hostilidad contra los migrantes que se recuerda en casi dos décadas.
La movilización también refleja el peso que han ganado los discursos que responsabilizan a los inmigrantes de dificultades estructurales del país. Sin embargo, la consigna central de las marchas estuvo dirigida a exigir medidas de expulsión, mientras los grupos convocantes insistieron en que la inmigración irregular debe ser detenida.