Un mar que se retira hasta perderse de vista antes de regar muy deprisa y muy alta: la llamada «marea del siglo», un fenómeno espectacular ligado a la mecánica celeste, concentrará este sábado a miles de curiosos en las costas del oeste de Francia.
Esta marea, que se produce en realidad cada 18 años, reunió a unas 10.000 personas la noche del viernes en el Monte Saint-Michel, donde la amplitud de la marea (diferencia máxima entre la bajamar y la pleamar) empezó a rozar los 14 metros, más que un edificio de cuatro pisos.
«Tenemos actualmente un pequeño anticiclón, y eso hace que el nivel del mar será menos alto de lo previsto, del orden de unos centímetros», precisó a la AFP Nicolas Pouvreau, especialista de mareas en el SHOM, el organismo nacional experto en hidro-oceanográfico.
La pleamar del viernes por la noche evitó un istmo de unos metros de anchura al pie del Monte Saint-Michel sin restar encanto al espectáculo de la noche cayendo en el Peñón rodeado de agua.
