El físico británico Stephen Hawking tomará su lugar entre los científicos más destacados de la historia cuando sus cenizas sean depositadas en la Abadía de Westminster, cerca de las tumbas de Isaac Newton y Charles Darwin.
Hawking murió la semana pasada a los 76 años después de toda una vida dedicado a investigar los orígenes del Universo, los misterios de los agujeros negros y la naturaleza del tiempo.
Devastado por una enfermedad de la neurona motora diagnosticada cuando tenía 21 años, Hawking estuvo confinado a una silla de ruedas la mayor parte de su vida. A medida que su condición empeoraba, tuvo que empezar a hablar mediante un sintetizador de voz y a comunicarse moviendo sus cejas.
La Abadía de Westminster, el lugar de descanso final de 17 monarcas y de algunas de las figuras más significativas de la historia británica y universal, dijo el martes que tendría un Servicio de Acción de Gracias para Hawking más tarde este año, durante el cual sus cenizas serían inhumadas.
