Mundo

León XIV visita la cárcel Brians 1 en Barcelona y afirma que el pasado no condena el futuro

León XIV visitó este miércoles 10 de junio el centro penitenciario Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, Barcelona, donde llevó un mensaje de esperanza a las personas privadas de libertad: “En nuestra vida, el pasado no condena el futuro”, afirmó ante los reclusos.

Un llamado a no quedar definidos por los errores

Durante su discurso, pronunciado ante cerca de 80 reclusos y reclusas de Brians 1, además de algunos procedentes de Brians 2 y Wad Ras, el pontífice señaló que “aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”.

El Papa añadió que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”.

Testimonios de fe dentro de prisión

En el centro penitenciario, León XIV escuchó los testimonios de Montse y Josefina, dos reclusas que contaron cómo recuperaron la fe durante su tiempo en prisión.

Montse expresó su alegría por la presencia del pontífice en un lugar donde, según dijo, las presas se sienten muchas veces “olvidadas”. También relató que volvió a acercarse a Dios en la cárcel, aunque aseguró que el proceso ha sido “difícil” por el dolor que le causa la muerte de su hijo, pues no entendía “por qué Dios se lo había llevado”.

“He experimentado la muerte de la gente que más quería, y aunque me han transmitido la fe, me he enfrentado con el silencio de Dios. A pesar de tener la mejor familia del mundo, también hoy sé que les he hecho mucho daño”, manifestó. La reclusa pidió “perdón a Dios por todo” y agradeció “el don de la fe”.

Por su parte, Josefina explicó que su fe se tambaleó en varias ocasiones, entre ellas cuando su hijo sufrió un grave accidente. El joven sobrevivió, algo que ella describió como “un milagro” atribuido a Dios.

“Siempre es Dios. Aquí en prisión no estoy sola, Jesús me da fuerza, me da vida. Lo noto dentro de mí, si no, no sé cómo hubiera aguantado esto”, expresó.

La respuesta del pontífice

Tras los testimonios, León XIV abrazó a ambas reclusas al término de sus intervenciones. Luego destacó que la mirada de Dios “es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.

El pontífice, de formación misionera y agustiniana, citó las Confesiones de San Agustín y afirmó: “Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones”.

Además, indicó a las personas privadas de libertad que Dios “invita continuamente a la esperanza” y muestra “un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”.

“El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”, sostuvo León XIV.

Recepción oficial y una visita inédita

A su llegada a la cárcel, el Papa fue recibido por autoridades como el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, y el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska.

Ya dentro del centro, los reclusos le dieron la bienvenida cantando “Ayúdame a caminar”. La visita se convirtió en la primera de un pontífice a una cárcel de España y en la segunda prisión que León XIV ha visitado desde el inicio de su pontificado, después del centro de Bata, en Guinea Ecuatorial, durante su gira por el continente africano.

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Mundo