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La obsesión del “Chapo” Guzmán: Kate del Castillo

 Kate del Castillo no es la actriz que vive de su cuerpo. No exhibe los senos, ni las nalgas, como quizás puede hacerlo Ninel Conde cada vez que ve una cámara. Si bien, tiene una silueta en forma, no es  la típica carne que desata el hambre de los delincuentes.

Tiene 43 años, y su estatura no pasa el 1,65 centímetros, y en brasier  tal vez  es 34B. O sea, no hablamos de una bomba sexy de las que nos presentan en revistas eróticas, pero sí de una mujer con una personalidad arrolladora, que no le hace falta hablar para marcar territorio. Una sola mirada basta para caer rendidos ante ella.

Al “Chapo” Guzmán lo flechó. No sabemos desde cuando, pero lo más evidente es que tuvo mucho que ver su personaje en “La Reina del Sur”. En esta telenovela, transmitida por Telemundo, la artista dio vida a Teresa Mendoza,  una traficante de drogas que  al igual que él, se burló de la justicia en varias ocasiones. Sin duda, la chica ideal para cualquier  “narco”. 

Esta historia de “amor” tiene más chispazos de obsesión que de cualquier otro sentimiento. Hay fanatismo, admiración e ilusión. Y es que al parecer, a Kate la persiguen relaciones tormentosas. Con dos divorcios a cuestas  y una sexualidad en duda (por los medios de su país), la mexicana protagoniza el escándalo del año en la farándula internacional. Posiblemente, ninguna de sus 12 telenovelas y  29 películas le han dado tanta popularidad como este conocido personaje que se dejó llevar por  la locura. ¿Pero, quién lo enamoró?, ¿Teresa Mendoza o Kate del Castillo?.

Aquí vemos un amor de adolescente, el amor que no mide consecuencias, ni riesgos. No hubo razón que  valiera, se dejó llevar por el corazón”, expresa el psicólogo Santiago Morales Negrete.

Se presume que Guzmán simpatizó con la actriz luego de que ella publicara, en 2012, una carta en la que aseguraba creer más en él  que en el Gobierno mexicano. Sin embargo, fue hasta agosto de 2014 cuando “El Chapo” ordenó a sus abogados buscarla para que la actriz lo asesorara en la producción de una película autobiográfica.

 Desde ese momento el personal de inteligencia de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) tuvo conocimiento y siguió con lupa los acercamientos a Kate. De tal forma que en los informes de la investigación detallan cuatro encuentros de los abogados con ella.

El primer contacto que tuvo Andrés Granados Flores, abogado del capo, con la actriz fue en octubre de 2014, cuando se dice discutieron la posibilidad de colaborar en la filmación de la cinta. Ella se mostró dispuesta a colaborar con “El Chapo”.

A partir de esa fecha, Kate y “El Chapo” —quien estaba en ese momento recluido en El Altiplano—, iniciaron una comunicación a través de cartas que  iban y venían a través de su equipo legal.

Tras la comunicación, vía cartas y llamadas, el abogado y Kate se reunieron por primera vez el 16 de junio de 2015 en el restaurante San Ángel Inn, encuentro del que se han difundido fotos y en el que supuestamente se negociaron el pago de derechos y regalías de la película.

El siguiente encuentro ocurrió el 25 de septiembre en Guadalajara, Jalisco, al que también acudió el abogado Óscar Manuel Gómez Núñez. Al día siguiente, los abogados le entregaron un teléfono especial con el que Kate podía hablar de manera directa con “El Chapo”. Fue un Blackberry color plomo, aunque el narcotraficante estaba empeñado en que fuera rosado.

Cuando la actriz se va a una reunión, le pregunta insistente a su abogado qué dice Kate del Castillo de él. “Muy emocionada, muy sorprendida”, le dice Granados, y más adelante: “La dama está fascinada”. El abogado le explica que la actriz quiere llevar al encuentro a Sean Penn. “El Chapo” no sabe quién es (“¿Cómo se llama ese actor?”).

“Gracias por mandarme este aparato taaan moderno!”, le dijo  ella en su primera comunicación directa, el 26 de septiembre. “Voy a conocerte, y no sabes la emoción que siento”, continuó la actriz, quien más adelante reveló: “Independientemente de nuestro proyecto, me da mucha ilusión poder verte a los ojos, en persona. Gracias (en mayúsculas). Para mí,  lo más importante es que tú te sientas cómodo, sin ningún compromiso de nada, y que me digas a mí lo que piensas después de nuestra reunión”. Todo esto se supo luego de que salieran a la luz los mensajes de texto que intercambiaban Kate y “El Chapo” mientras él era buscado por la policía.

Tras un viaje a Los Ángeles, Kate regresó a Guadalajara el 2 de octubre acompañada por Sean Penn para una tercera reunión. Aunque se dijo en los medios que se trató de una reunión de amigos entre Kate y Sean con motivo de su cumpleaños y del lanzamiento de su tequila, hoy se sabe que el trasfondo de la visita era encontrarse con el narcotraficante. En primera instancia, Joaquín “El Chapo” Guzmán no sabía quién era el actor, pero aceptó que éste le hiciera una entrevista para la revista Rolling Stone, por petición de Kate, la recordada protagonista de la telenovela La mentira, que enganchó a los venezolanos hace  17 años.    El actor aclaró, a través de un correo con una agencia de noticias,  que no tiene nada que ocultar después de haber entrevistado a “El Chapo” cuando aún estaba prófugo.

De Guadalajara fueron trasladados vía terrestre a Santa María del Oro, Nayarit, donde tomaron una avioneta que los llevó a Cosalá para reunirse por primera vez frente a frente con el capo mexicano y grabar el video que fue difundido en Rolling Stone, y cuyos derechos son propiedad de Kate del Castillo Productions.

Tras esa reunión, la comunicación entre la actriz y el capo continuó. En una de esas conversaciones, ella le pidió las fotos que  tomaron sus escoltas ese día porque a los dos actores les  quitaron  los celulares. 

Por su parte, el periodista de Televisa, Carlos Loret de Mola, añade que las autoridades tienen documentado otro encuentro secreto entre la actriz y Andrés Granados, en el estacionamiento de las trajineras de Xochimilco una madrugada en la que presumen,  ella le entregó las 17 preguntas de la entrevista.

El titular de Primero Noticias explicó en su sitio oficial que una fuente cercana le informó que “en el expediente hay por lo menos una comunicación que despierta sospechas a la PGR porque parecería ir más allá de la colaboración por la película”.   En la titánica búsqueda para dar con el hombre que había humillado al Estado mexicano, los agentes descubrieron que Guzmán Loera tenía una debilidad: la rutilante actriz, cuyo papel  en la serie que Conatel prohibió en Venezuela había extasiado al gran capo. Un desbordado sentimiento que durante su huida, mientras devoraba compulsivamente los dvd del culebrón, le llevó a romper normas mínimas de seguridad, a mensajearse desde la clandestinidad con ella, a declararle su pasión.

“Eres lo mejor de este mundo. Te cuidaré más que a mis ojos”, le llegó a decir el delincuente  por mensaje cifrado a la actriz. Las respuestas de ella tampoco dejaron que desear: “Me mueve demasiado que me digas que me cuidas, jamás nadie me ha cuidado”.

Estas conversaciones, reveladas en su integridad por el diario mexicano Milenio, muestran la intimidad que alcanzaron dos seres que vivían en universos separados. Ella, una dama de alta sociedad, famosa, hija de uno de los actores más respestados de México, y él, un hombre sin estudios, sumergido en el mundo del narcotráfico.

 “La vida en sí del Chapo no es tan atractiva, en estos momentos, para hacer una película, que la propia historia de amor que surgió entre él y Kate. Creo que   llevar al cine esta relación generaría más morbo en la audiencia”, relata la publicista zuliana Mireilli Mota.

En el imaginario del “Chapo” esta relación iba a ser para largo. De hecho, hasta intenciones tuvo de que su mamá conociera a Del Castillo. Lo único que le faltó fue un anillo de compromiso.  Kate fue sin duda, algo más que su “hermosa” o su “amiga”, fue la pasión que lo arrastró de nuevo a los barrotes. El amor cuesta caro, y ahora el capo lo está pagando…

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