Japón prohibirá a partir del próximo año las visitas a la isla de Okinoshima, uno de los lugares más sagrados del archipiélago, inscrito el domingo pasado en el patrimonio mundial de la Unesco, anunció este sábado un responsable.
Esta isla del mar de Japón ya estaba vetada a las mujeres, y sólo recibía visitantes un día al año, el 27 de mayo. Su número se limitaba a 200 hombres, que debían hacer sus abluciones en el mar antes de entrar en Okinoshima.
Pero el complejo de templos Munakata Taisha, propietario de la isla, decidió prohibir a partir de 2018 las visitas de todos los laicos, mujeres y hombres, para proteger el lugar, declaró un portavoz a la AFP.
Los monjes sintoístas serán los únicos que podrán acceder a la isla, así como los investigadores que trabajan para preservar la zona.
