Los obispos católicos italianos proclamaron el jueves una nueva era de transparencia y verdad acerca de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, mientras la concientización sobre el escándalo que ha sacudido gran parte del mundo católico comienza a sentirse en un país donde ha sido bastante ignorado.
El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, cardenal Gualtiero Bassetti, dijo el jueves que se creará un centro nacional de asesoría formado por expertos religiosos y laicos para ayudar a las diócesis a educar al personal sobre la protección de los niños y ayudar a los obispos a investigar las denuncias de abusos.
Los obispos italianos están retrasados con respecto a sus contrapartes occidentales en materia de lucha contra los abusos sexuales. Sus primeras normas, publicadas en 2014, dicen claramente que los obispos no tienen la obligación de denunciar los delitos a la policía.
Si bien el escándalo todavía no estallado en Italia al nivel ocurrido en otros lugares, varios casos de abusos y encubrimientos por parte de obispos han tenido gran repercusión y revelan que la Iglesia italiana no es en absoluto inmune al problema.
