Fútbol brasileño: La tragedia enluta un año grande
Brasilia.- La dolorosa desaparición del club Chapecoense en un desastre aéreo cuando viajaba hacia Colombia para disputar la primera final internacional de su historia, enlutó el cierre de una temporada de lujo para el fútbol brasileño. Fin
Brasilia.- La dolorosa desaparición del club Chapecoense en un desastre aéreo cuando viajaba hacia Colombia para disputar la primera final internacional de su historia, enlutó el cierre de una temporada de lujo para el fútbol brasileño. Finalista y revelación de la Copa Sudamericana, que disputaría con el Atlético Nacional de Medellín, el modesto «Verdao del oeste» debió luchar muy duro en las divisiones inferiores antes de incorporarse a la élite del balompié nacional en 2014, instalándose en la zona media-baja de la tabla de posiciones. Pero en este 2016 le sonrió la fortuna y además de ubicarse noveno en la clasificación del torneo mayor, el «Brasileirao», el Chapecoense consiguió bajo la batuta de los DT Guto Ferreira, quien dejó el equipo a mitad de temporada, y Caio Junior, el increíble pase a la discusión del título de la justa continental después de dejar tendido en semifinales al favorito argentino San Lorenzo de Almagro. Chapecoense es un equipo fuerte y de cuidado; con buen juego aéreo e individualidades; es muy solidario y combativo y viene con hambre de gloria, había dicho el técnico multicampeón con el Atlético Nacional, Reinaldo Rueda, poco antes que la tragedia se abatiera sobre sus próximos rivales. El lunes 28 de noviembre, el avión de la compañía Lamia que trasladaba al Chapecoense desde Santa Cruz de la Sierra se estrelló contra el Cerro El Gordo, en el oeste del municipio colombiano de Antioquia, ocasionando la muerte de 71 personas, entre ellos 19 jugadores, 23 integrantes del cuerpo técnico y dirigentes y 20 periodistas. Cuatro de los futbolistas fueron rescatados con vida: el lateral Alan Ruschel, el defensa Helio HermitoZampier Neto, y los arqueros Jackson Follman (suplente) y Danilo (regular), pero este último no consiguió siquiera llegar al hospital. La final de la Copa Sudamericana cerraba para Brasil una temporada de verdadero lujo.
Brasil gana los olímpicos por primera vez
En agosto, y en el mítico estadio Maracaná, la «verdeamarelha» conquistó, por fin, el único título que no atesoraba en sus vitrinas, el de unos Juegos Olímpicos. Y el desenlace no pudo ser más dramático: 5-4 por penales frente a Alemania y con definición solo en el último disparo, que cobró Neymar. Brasil cancelaba así su última deuda con el fútbol y de paso se resarcía, aunque fuera solo en parte, de la paliza sufrida dos años atrás, en las semifinales de la Copa del Mundo, cuando los propios teutones los barrieron por 7-1. Los Olímpicos de Río-2016, sin embargo, no tuvieron el mismo sabor a gloria para las futbolistas brasileñas, imposibilitadas de conseguir su tercera corona al hilo al caer batidas en la ronda semifinal por Suecia (4-3), también en tiros desde la línea de castigo.
Boletos para Rusia asegurados
El reemplazo a mitad de año de Dunga por Adenor Leonardo Bacchi «Tite» en la dirección de la selección brasileña de fútbol, después de la eliminación del plantel en la primera fase de la Copa América, dio un vuelco radical al desempeño del conjunto. Al asumir el mando, «Tite» admitió que la posibilidad real de quedar fuera de la Copa del Mundo de Rusia-2018 existía, pues el equipo no estaba en zona de clasificación. Y aunque creo que el trabajo permitirá lograrlo, es claro que corremos el riesgo de no lograr el boleto, advirtió entonces. Pero cinco meses después el panorama cambió radicalmente: Brasil pasó a encabezar la clasificación de la eliminatoria suramericana con 27 puntos, a solo uno de tener completamente asegurada una plaza para la cita rusa. Desde que tomó las riendas de la «Canarinha», Tite solo les hizo probar el sabor de la victoria, batiendo sucesivamente a Ecuador (3-0), Colombia (2-1), Bolivia (5-0), Venezuela (2-0), Argentina (3-0) y Perú (2-0). De ese modo, y según los cálculos del sitio Chance de Gol, Brasil tiene ya el 99,94 por ciento del boleto mundialista comprado; una posibilidad que de momento parece tener solo otro conjunto suramericano, el de Uruguay, con el 92,8 por ciento. La contienda eliminatoria posibilitó además al nuevo DT encontrar dos «partners» de lujo para su estrella Neymar: el atacante Gabriel Jesús, también campeón olímpico, y el extremo izquierdo Philippe Coutinho, quien fuera monarca mundial, pero en la categoría Sub-20. Coutinho fue el primero en marcar cinco goles para Brasil este año, mientras Gabriel Jesús gritó la misma cantidad aunque en apenas seis partidos: los únicos que disputó con la selección mayor después de coronarse en Río-2016. Para entendidos aquí, el cambio de rostro de la «verdeamarelha» es el premio al trabajo de un técnico actualizado, moderno, con pleno dominio de todas las facetas de la profesión: táctica, técnica, física y sicológica. De acuerdo con el sitio UOL Deportes, Tite ha impulsado el diálogo permanente con los jugadores; supo rodearse de profesionales que ya conocía para consolidar el trabajo desde el inicio, y también desde entonces mostró una verdadera obsesión por la defensa. Finalmente, el ex técnico del Corinthians encontró a un «nueve» de la calidad de Gabriel Jesús y definió no solo una plataforma táctica fija (4-1-4-1), sino también un proyecto de juego basado en triangulaciones y posesión del balón. Los resultados están a la vista: Brasil despide el 2016 con el boleto mundialista virtualmente en el bolsillo, el título olímpico masculino ya en sus vitrinas y como la segunda mejor selección del mundo, según el ranking de la FIFA, luego de protagonizar un notorio ascenso de mil 410 a mil 544 puntos, solo por detrás de Argentina (mil 634).