El racismo y las desigualdades sociales ya marcan diferencias de aprendizaje en la primera infancia en Brasil, según un análisis de la Fundação Maria Cecília Souto Vidigal basado en resultados internacionales sobre niños de 5 años matriculados en preescolar.

El estudio sostiene que esas brechas aparecen temprano y se expresan en habilidades básicas como la numeracia, la memoria de trabajo y la literacia, con resultados distintos según raza, color de piel y nivel socioeconómico.

Brechas desde la educación inicial

La evaluación se apoyó en el Estudo Internacional das Aprendizagens e Bem-Estar na Primeira Infância, de la OCDE, que midió aprendizajes fundamentales, funciones ejecutivas y habilidades socioemocionales en niños de 5 años.

En numeracia emergente —la capacidad de contar, comparar cantidades y reconocer patrones— el informe registró 423 puntos para niños negros, 447 para niños pardos y 463 para niños blancos.

También halló diferencias en memoria de trabajo: 462 puntos para niños negros, 463 para niños pardos y 471 para niños blancos.

La renta amplía la distancia

Cuando el análisis suma el nivel socioeconómico, las desigualdades se agrandan. En numeracia, la diferencia sube a 84 puntos entre niños negros, pardos o indígenas de familias con bajo nivel socioeconómico y niños blancos o amarillos de familias con alto nivel socioeconómico.

En literacia, la brecha fue de 55 puntos: 477 para el primer grupo y 532 para el segundo. En memoria de trabajo, la distancia también fue de 55 puntos, con 441 y 496 puntos, respectivamente.

Marina Fragata Chicaro, directora de políticas públicas de la fundación, afirmó que el racismo estructural y las desigualdades históricas afectan el acceso a servicios de calidad y a las experiencias vividas desde temprano. Añadió que la capacidad de aprender no está determinada por la raza, el color o el nivel socioeconómico, sino por las condiciones de vida y por las oportunidades que recibe cada niño.

Qué medidas propone el análisis

El estudio cita marcos legales ya vigentes en Brasil que, según su lectura, pueden ayudar a reducir esas diferencias: la Política Nacional Integrada da Primeira Infância, la Política Nacional de Equidad, Educação para as Relações Étnico-Raciais e Educação Escolar Quilombola, y el Novo Plano Nacional de Educação.

Entre los caminos sugeridos figuran desagregar los datos por raza y color, combinar políticas universales y focalizadas, fortalecer la formación continua de docentes y ampliar oportunidades de aprendizaje en numeracia mediante la brincadeira y la integración.

La propuesta también incluye reforzar la articulación entre educación, salud y asistencia social para enfrentar desde temprano desigualdades que, según el análisis, pueden acumularse a lo largo de la vida escolar y limitar las oportunidades futuras.