MADRID, 2 Mar 2016 (AFP/El País de España) – El líder socialista español Pedro Sánchez recibió este miércoles duras críticas, especialmente de la izquierda, durante el debate de investidura en un parlamento transformado por la entrada de lo
MADRID, 2 Mar 2016 (AFP/El País de España) – El líder socialista español Pedro Sánchez recibió este miércoles duras críticas, especialmente de la izquierda, durante el debate de investidura en un parlamento transformado por la entrada de los partidos emergentes como Podemos, que se disponía a votar muy ampliamente «no» a su candidatura.
Sánchez, exprofesor de Economía de 44 años, elegido secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en primarias hace menos de dos años, recibió en febrero el encargo del rey de intentar formar gobierno.
‘Cócteles de distintos sabores’ Los ataques más duros le llegaron sin embargo a Sánchez desde el flanco izquierdo. En su primera intervención en el Congreso de los Diputados, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, un politólogo de 37 años que subió a la tribuna con una sencilla camisa blanca sin corbata, reprochó a Sánchez su «capitulación» ante las políticas liberales de Ciudadanos.
«Reivindique la política como el arte de cambiar las cosas y no como el arte de pactar para que todo siga igual», le lanzó en un discurso muy tenso. Y lo acusó de preparar «cócteles de distintos sabores» en referencia a las diferentes propuestas hechas por el socialista a izquierda y derecha en su esfuerzo por sumar un máximo de apoyos.
Pablo Iglesias y Xavier Domènech se besaron luego de duras críticas a Pedro Sánchez.
Considerando que el acuerdo firmado con Ciudadanos iba «en sentido contrario» a lo que se estaba negociando con Podemos, el partido de izquierda radical se retiró hace una semana de la mesa de diálogo. Le siguieron otras formaciones de izquierdas menores.
«Estamos aquí por la gente y para la gente», afirmó Iglesias, declarándose orgulloso de pertenecer, como muchos de sus diputados, al movimiento de protesta social de los ‘indignados’.
Y recordando la dictadura franquista (1939-1975), cuando «ser socialista llevaba antes a la cárcel que a los consejos de administración de las grandes empresas», pidió a Sánchez: «negocie con nosotros, deje de obedecer a los oligarcas».
«¡Este pacto no es de izquierdas, es un pacto de derechas!», le lanzó al socialista Xavier Domènech, socio de Podemos en Cataluña, gran región del noreste donde en los últimos años creció el independentismo.
Un gesto inusual fue protagonizado uno de los momentos de esta segunda sesión de investidura cuando el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, salió al encuentro de Xavier Domenech, portavoz de En Comú Podem cuando éste bajaba de la tribuna tras la réplica a Pedro Sánchez. Ambos portavoces se abrazaron efusivamente y se dieron un beso en la boca, ante la mirada de los ministros Alfonso Alonso, Isabel García Tejerina y Luis de Guindos. Éste último mostró sorpresa ante este gesto y le trasladó una mirada de desaprobación a Alfonso Alonso, sentado a su lado.
Sánchez defendió no obstante el carácter «social» de su programa y apeló a Podemos para que vote «sí» a su candidatura o al menos se abstenga.
«Los ciudadanos nos miran esperando soluciones (…) el fracaso, señores, no es una opción», insistió Rivera, abogado de 36 años.
El líder socialista se someterá a una segunda votación el viernes, en la que ya no necesitará mayoría absoluta, sólo mayoría simple. Si nadie cambia su posición, tampoco debería conseguirla.
Con 90 diputados, su formación llegó en segunda posición en las legislativas de diciembre, pero el líder de la primera fuerza, el jefe del gobierno saliente, Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular (PP, 123 diputados), se negó a intentar la investidura por falta de apoyos.
Esos comicios históricos pusieron fin a décadas de bipartidismo PP-PSOE, con la entrada en fuerza de dos formaciones impulsadas por la indignación popular ante las draconianas políticas de austeridad y la multiplicación de escándalos de corrupción: Podemos (izquierda radical, 65 diputados) y Ciudadanos (centroderecha, 40).
Tras un mes de negociación con partidos a su izquierda y su derecha, Sánchez sólo logró sin embargo el apoyo de Ciudadanos, con quien está lejos de sumar los 176 votos necesarios para su investidura este miércoles, condenada por lo tanto al fracaso.
La suya es «una candidatura ficticia, irreal», le lanzó Rajoy. «Vamos a votar en contra de su investidura, porque lo que ha traído usted aquí es un fraude», afirmó.
Y, «sobre todo porque pretende liquidar lo que se ha hecho en España a lo largo de cuatro años, que ha servido entre otras cosas para que este país no fuera rescatado, no cayera en una situación de quiebra», agregó, recordando que la crisis estalló en 2008 bajo el anterior gobierno socialista.
España salió a finales de 2014 de cinco años de recesión o crecimiento nulo y su economía creció un 3,2% en 2015. Sin embargo, el desempleo, uno de los grandes dramas sociales del país, sigue en 20,9%.
Si dentro de dos meses ni él ni otro candidato ha logrado ser investido presidente del gobierno, España convocará nuevas elecciones, en principio el 26 de junio.