El Papa instó ayer a una multitud de jóvenes congregados en el Campo de la Misericordia a las afueras de Cracovia a “no ser suplentes” en la vida, a no “vegetar” cómodamente en el “sofá” de la vida.
“La verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a vegetar, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a dejar una huella”, aseguró.
“El tiempo que hoy estamos viviendo, no necesita jóvenes-sofá sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes”, clamó.
El Papa fustigó a los llamados “teleadictos”, a los que “confunden felicidad con un sofá”, que pasan horas frente a la computadora, “embobados” en lo que llamó el “sofá-felicidad”, en una respuesta a la historia narrada en el palco por un paraguayo drogadicto.
Una multitud de jóvenes alegre y variopinta recibió al ritmo de música pop al Pontífice en la inmensa explanada, donde pasarán acampados toda la noche para compartir y meditar bajo las estrellas sobre fe y fraternidad.
Cientos de adolescentes, boys scouts, monjas, párrocos, familias con niños, sacos de dormir, sombrillas y sombreros de sol, caminaron a pie casi 12 kilómetros hasta el campo para escuchar sus consejos y preocupaciones, su invitación como dijo a “involucrase” con la realidad, con “el dolor” y con las “guerras” tanto externas como íntimas.
“Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: Se llama fraternidad”, dijo el Papa tras escuchar el testimonio de Rand, un sirio de Alep, suscitando aplausos.
“Seamos conscientes de una realidad, el dolor, la guerra que viven muchos jóvenes deja de ser anónima, deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, una historia, tiene cercanía”, dijo con su original estilo de hablar, sencillo directo.
“Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror”, aseguró.
El papa argentino quiso convertir al Woodstock católico en un momento para sacudir conciencias.
“Hay tantas guerras hoy en el mundo”, manifestó.
“En la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde ‘felicidad’ con un ‘sofá’.
“Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos en casa encerrados, sin fatigarnos ni preocuparnos”, advirtió.
El papa Francisco también confirmó que viajará a Colombia en 2017 durante un almuerzo en la sede del episcopado polaco en Cracovia con 12 jóvenes que asisten a las Jornadas Mundiales de la Juventud.
El Obispo de Roma igualmente exhortó a los clérigos a dejar sus zonas de confort, salir a las calles y atender a los necesitados en las periferias. Francisco dijo que Jesús quiere que la Iglesia sea “una iglesia en movimiento, una iglesia que va por el mundo”, al pronunciar la homilía en una nueva iglesia monumental dedicada a Juan Pablo II.
