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El largo camino de Francia hacia las presidenciales del 2017

Las agitaciones propias de los años preelectorales sacudieron durante el 2016 el escenario político en Francia, nación que se alista para unos comicios presidenciales en abril y mayo del 2017, que se avizoran muy disputados.

El clima de tensiones y controversias comenzó a ganar fuerza con el paso de los meses y los temas de interés público se vieron cada vez más atravesados por el prisma electoral y los intentos de los diferentes partidos de sacar algún beneficio.

Así, por ejemplo, la cuestión del enfrentamiento al terrorismo dejó de ser punto de cohesión para los franceses: golpeada varias veces en los últimos meses por ataques extremistas que provocaron conmoción total, la nación gala vivió días en que los rivales políticos bajaron la guardia para afrontar juntos momentos muy difíciles para el país.

Tal cohesión se fue agrietando con la cercanía de las elecciones, y ahora cada partido asegura tener el mejor plan de seguridad y lucha contra el terrorismo, al tiempo que no escatima en críticas a los contrincantes.

A pocos meses de los sufragios, el principal acontecimiento fue la decisión del presidente François Hollande de no buscar la reelección, con lo cual se convirtió en el primer jefe de Estado de la V República en renunciar a un segundo periodo en el Palacio del Elíseo.

Afectado por niveles record de impopularidad, el mandatario optó por dar un paso atrás, cuando los analistas vaticinaban que una candidatura habría sido un total fracaso y una apuesta perdida de antemano para el gubernamental Partido Socialista (PS).

De cara a las elecciones, varios políticos lanzaron su candidatura de forma directa: la jefa del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen; el líder del movimiento liberal En Marcha, Emmanuel Macron; y el del movimiento izquierdista Francia Insumisa, Jean-Luc Melenchon, quien dispone además del respaldo del Partido Comunista.

Por su parte, el Partido Europa Ecología Los Verdes realizó unas primarias en las que Cecile Duflot -la cara más conocida- quedó sorpresivamente eliminada, y resultó vencedor Yannick Jadot.

La mayor atención mediática se ha concentrado en las primarias de la derecha realizadas a finales de noviembre y las de la izquierda previstas para la última semana de enero.

Los sufragios en el bando conservador -dominados por el partido Los Republicanos- trajeron no pocas sorpresas, incluida la eliminación en primera vuelta del ex presidente de Francia Nicolás Sarkozy, quien a diferencia del año 2008, en esta ocasión no consiguió avanzar mucho en  el camino hacia el Elíseo.

La otra gran sorpresa fue la victoria del ex primer ministro François Fillon, quien en segunda vuelta se impuso ampliamente ante Alain Juppé, considerado durante meses como el indudable favorito de la derecha.

Con Fillon como apuesta, la derecha acude a las elecciones presidenciales de abril y mayo del 2017 con un programa considerado significativamente liberal desde el punto de vista económico, y muy conservador en el ámbito moral.

Algunas de sus propuestas más comentadas son recortar el gasto público, reforzar la seguridad interior, facilitar los despidos, aumentar el tiempo de trabajo, reducir el número de funcionarios públicos, disminuir también la cantidad de parlamentarios y aumentar el control sobre la migración, entre otras varias cuestiones.

En el plano internacional, se distingue al abogar por una alianza con Rusia que permita luchar con mayor eficacia contra el Estado Islámico, lo que implica levantar las sanciones de la Unión Europea contra Moscú. Por otro lado, el terreno de la izquierda es el único todavía pendiente de definiciones, las cuales llegarán en las primarias de los días 22 y 29 de enero.

Tras cerrar el 15 de diciembre las inscripciones de candidaturas ante la alta autoridad para las primarias, comenzó oficialmente la campaña con siete candidatos en liza: el hasta ahora primer ministro, Manuel Valls, y los ex ministros Arnaud Montebourg, Benoit Hamon y Vincent Peillon, todos del PS.

De otras formaciones proceden la presidenta del Partido Radical de Izquierda, Sylvia Pinel; el ecologista François de Rugy; y el líder del Frente Democrático, Jean-Luc Bennahmias.

De acuerdo con los sondeos, Valls está considerado el favorito para vencer y convertirse en el candidato del PS, a menos que alguna sorpresa eche por tierra las previsiones.

No obstante, para las presidenciales el escenario cambia. Los analistas estiman que sin importar quién resulte electo candidato de los socialistas, al final serán castigados en las urnas a causa del amplio descontento con la gestión desarrollada en el actual quinquenio.

Esta hipótesis está respaldada por los resultados de las encuestas, las cuales pronostican que la segunda vuelta de las elecciones estará protagonizada por el derechista Fillon y la ultraderechista Le Pen, con varios puntos de ventaja para el primero.

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