Chile inició el miércoles la expulsión de 31 ciudadanos colombianos que habían sido procesados por la justicia local por cometer delitos, en momentos que el Gobierno ejerce un mayor control sobre la situación de los inmigrantes en el país.
Los expulsados fueron juzgados por tribunales chilenos por tráfico de drogas, robos con intimidación y violencia y porte ilegal de armas.
“Son personas que han venido a nuestro país a cometer delitos”, dijo a periodistas el subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla. Chile “quiere recibir a los extranjeros, a los migrantes, pero quiere que ellos vengan a contribuir al país y no es el caso de estas 31 personas”, añadió.
Un vuelo de la Fuerza Aérea chilena despegó de Santiago con 21 de los expulsados y hará una escala en la ciudad de Iquique, en el norte del país, donde se sumarán otros diez.
