Las diócesis de Illinois publicaron los nombres de 185 curas involucrados en acusaciones serias, pero el examen de sus archivos reveló que habían sido notificados de «acusaciones contra al menos 500 curas más», escribió la fiscal en un informe preliminar.
Los resultados provisorios de una investigación que comenzó en agosto encontraron que en las seis diócesis del estado habría al menos 685 sacerdotes y miembros del clero acusados.
En una declaración mordaz, la oficina de la procuradora general criticó el manejo de las acusaciones de abuso por parte de la Iglesia, diciendo que faltaban las investigaciones, y en muchos casos las autoridades policiales y de bienestar infantil ni siquiera fueron notificadas.
«Las etapas preliminares de esta investigación ya han demostrado que la Iglesia Católica no puede controlarse a sí misma», dijo Madigan.
