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Aumenta el flujo migratorio hacia Italia a través del Mediterráneo

Roma (PL) – A pesar de las acciones emprendidas por el gobierno italiano para frenar el flujo de inmigrantes a través del Mediterráneo central, la oleada de arribos en los dos primeros meses del año apunta a un comportamiento similar o superior al de 2016.

De acuerdo con las estadísticas de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), del primero de enero al 23 de febrero del presente año, llegaron a costas italianas 12 mil 915 personas rescatadas durante operaciones de salvamento coordinadas por la Guardia Costera.

Esa cifra es 43,5 por ciento superior a la reportada durante los dos primeros meses del año anterior y 60 por ciento mayor que la de 2015.

El número sin precedentes de arribos resulta aún más significativo si se tiene en cuenta que según los registros históricos, enero y febrero son dos de los meses del año con menor tráfico marítimo de inmigrantes, debido a las condiciones meteorológicas adversas para la navegación.

En opinión de analistas que siguen de cerca el tema, este aumento notable del flujo migratorio responde a la decisión de los traficantes de incrementar sus operaciones,  antes que sean efectivas las acciones anunciadas el 3 de febrero último por la Unión Europea en colaboración  con Libia y países vecinos.

La Cumbre de Malta

El tema migratorio fue el punto principal de la agenda de la cumbre informal de los jefes de estado o gobierno de los 28 países del organismo regional de integración, realizada bajo  la presidencia de turno de Malta, en La Vileta, capital de esa nación.

En una declaración sobre aspectos externos de la migración a través de la ruta del Mediterráneo central, el Consejo Europeo señaló que un elemento clave en la implementación de una política sostenible en ese sentido es el control eficaz de las fronteras.

Indicó que ante la proximidad de la primavera y después que centenares de seres humanos ya perdieron la vida en 2017, era necesario adoptar medidas adicionales para reducir de manera significativa la corriente migratoria por esa vía y desmantelar el negocio de los traficantes de personas.

Intensificaremos -apuntó- nuestra colaboración con Libia como principal país de partida y con sus vecinos de África septentrional y subsahariana.

Las acciones acordadas incluyeron el entrenamiento, equipamiento y apoyo a la guardia costera y otras agencias libias; medidas adicionales para desmantelar el tráfico ilegal de personas; y el respaldo -donde sea posible- al desarrollo de comunidades locales en la nación norafricana, especialmente en zonas costeras y fronterizas vinculadas al flujo migratorio.

Además, colaborar con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en garantizar capacidades y condiciones adecuadas para la recepción de migrantes en Libia, así como incrementar el apoyo a la OIM en las actividades de repatriación voluntaria.

La ampliación de campañas de información dirigidas a potenciales migrantes en Libia y otros países de origen y tránsito; la colaboración con Libia y naciones vecinas para fortalecer los controles fronterizos; y el seguimiento a rutas alternativas y posibles variantes de los traficantes, forman parte también de las medidas acordadas.

El programa incluye asimismo el apoyo a los esfuerzos e iniciativas de los Estados miembros de la UE, como Italia, involucrados directamente con las autoridades de Trípoli en estrategias para enfrentar el flujo migratorio irregular;  y la profundización del diálogo y la cooperación sobre migración con todos los países vecinos de la nación norafricana.

La fragilidad del interlocutor

La declaración de Malta fue recibida con satisfacción, aunque con cautela, por el gobierno italiano, consciente de la fragilidad institucional y práctica de la contraparte libia.

Aunque reconocido por la ONU como representante oficial de ese país, el Consejo Presidencial encabezado por Mohamad Fayed al Serraj, sólo ejerce el control sobre una parte del territorio sumido en el caos, tras el derrocamiento y posterior asesinato de Muamar el Gadafi en 2011.

Al amparo de la anarquía reinante en la nación norafricana floreció el lucrativo negocio del tráfico de personas, por el cual llegaron a Italia el año pasado 181 mil 436 hombres, mujeres y niños de más de una decena de países de África Subsahariana principalmente, en tanto otros cuatro mil 576 perecieron en el intento.

Del total de arribos en ese período, 25 mil 846 fueron menores sin acompañantes, o al menos se declararon así, el doble de los registrados el año precedente.

Asimismo, al cierre de diciembre de 2016, 176 mil 554 solicitantes de asilo permanecían aún en centros provisionales de acogida en espera de respuesta.

Para añadir más dudas sobre la eficacia del acuerdo de la UE en poco tiempo, el director ejecutivo de la Agencia europea de la guardia costera y  fronteras (Frontex), Fabrice Leggeri, declaró a la agencia ANSA que «debemos prepararnos para afrontar el mismo número de migrantes que en 2016 por la ruta del Mediterráneo central».

Dijo que su organización está trabajando con Italia para reforzar los procedimientos de identificación y clasificación en los puntos establecidos y las repatriaciones.

En opinión de Leggeri, al menos el 60 por ciento de los inmigrantes irregulares que llegan a este país, abandonan sus respectivos lugares de residencia por motivos económicos.

Por eso, consideró necesario actuar con rapidez para obtener los documentos de viaje en los consulados de países fuera de la UE para el retorno de los migrantes sin posibilidad de asilo a sus naciones de origen.

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