El ex presidente Álvaro Uribe, líder opositor en Colombia a los diálogos con las FARC, abogó este miércoles por una «paz para todos» antes que «un acuerdo débil», tras reunirse con su sucesor, Juan Manuel Santos, impulsor del pacto con esa guerrilla rechazado en un plebiscito.
«Es mejor la paz para todos los colombianos que un acuerdo débil para la mitad de los ciudadanos», dijo Uribe, actual senador y gran triunfador de la votación que por 50,21% no aprobó lo negociado por Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) durante casi cuatro años en Cuba.
El ex mandatario declaró a periodistas que en la reunión con el jefe de Estado se manifestaron «ajustes y proposiciones iniciales, que deberán introducirse a los textos de La Habana para buscar un nuevo acuerdo de paz, que vincule a la totalidad de los colombianos».
Entre ellos, mencionó «la necesidad» de que el grupo rebelde «cese todos los delitos» y que el gobierno garantice la seguridad de sus miembros, y pidió por «soluciones» jurídicas «inmediatas» para los guerrilleros rasos no vinculados con delitos de lesa humanidad.
También solicitó un «alivio judicial, sin impunidad», para los integrantes de la fuerza pública señalados de cometer crímenes durante el conflicto armado de más de medio siglo.
Y reiteró sus «preocupaciones» por otorgar «impunidad total» y «elegibilidad política» de guerrilleros responsables de delitos atroces.
«El resultado del domingo rechazó los acuerdos pero reafirmó el deseo unánime de paz», agregó Uribe, quien pidió acompañamiento a las Naciones Unidas y «comprensión y apoyo» a la comunidad internacional en este proceso.
Tras la victoria del «No» el domingo, los diálogos entre los distintos sectores políticos del país en pos de la paz deben conducirse «con ausencia de violencia».
Reunión Santos-Uribe
Colombia aguardaba expectante este miércoles el resultado de una crucial reunión entre el presidente Juan Manuel Santos y su predecesor y feroz opositor, Álvaro Uribe, tras el inesperado rechazo en las urnas del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC.
Medios colombianos reseñaron que la reunión terminó y esperan por dos declaraciones: las del presidente Santos y el senador Uribe.
La reunión entre el jefe de Estado, artífice de los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y promotor del «No» al pacto con esa guerrilla marxista, sorpresivo ganador en el plebiscito del domingo, tenía lugar desde las 11H30 locales (16H30 GMT) en la presidencial Casa de Nariño.
Varios ministros, negociadores de paz del gobierno y representantes del derechista Centro Democrático liderado por Uribe asistían al encuentro para «buscar los comunes denominadores» que ayuden a superar la «zona gris» en que quedó el proceso de paz tras el revés electoral, según Santos.
El objetivo es «ver si podemos introducir, a través del diálogo, las observaciones en ese gran acuerdo nacional que nos permita continuar en la búsqueda de la paz», explicó el mandatario, empeñado en poner fin a más de medio siglo de conflicto armado.
Uribe dio «un mensaje a los del ‘Sí'» antes de dirigirse a la cita con quien fuera su ministro de Defensa durante la mayor ofensiva contra las FARC y a quien considera un «traidor» por haber promovido el diálogo con la guerrilla.
«Colombia tiene hoy la posibilidad de construir una paz que vincule a todos los ciudadanos de la patria», enfatizó Uribe, actual senador, quien ha cuestionado fuertemente el acuerdo con las FARC por considerar que dará «impunidad» a los guerrilleros y encaminará al país al «castrochavismo», en referencia a los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Muchos afirman que la paz de Colombia necesita el humo blanco entre Santos y Uribe, antagonistas que no se veían las caras desde hace más de cinco años.
«Es poco probable que Colombia tenga paz si Santos y Uribe no hacen las paces», dijo a la AFP Kyle Johnson, analista del International Crisis Group, aunque aclaró que por sí sola esa paz «no es suficiente» para garantizar el fin del conflicto en el país.
«Con un acuerdo que excluya o minimice el papel de las víctimas, que debilite el desarrollo rural, la solución al problema de las drogas o la participacion política, sería difícil alcanzar una paz verdadera», añadió. Alto al fuego «cuanto sea necesario» Santos se reunió también con el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002), el otro gran promotor del «No», que cosechó 50,21% de los votos frente al 49,78% del «Sí», dejando un país polarizado y sembrando dudas sobre el acuerdo sellado el 26 de septiembre con la principal y más antigua guerrilla del país.
La charla fue «muy productiva», dijo el exmandatario al salir, y pidió activar «de manera inmediata» las zonas de concentración de miembros de las FARC previstas en lo acordado en Cuba, tras casi cuatro años de arduas negociaciones con fuerte respaldo de la comunidad internacional.
«¿Por qué? Porque con la verificación de las Naciones Unidas, con la protección de los militares, van los guerrilleros de las FARC a tener la tranquilidad de que vamos a avanzar en este proceso», declaró Pastrana.
El acuerdo de paz prevé que los 5.765 combatientes de la guerrilla, según sus propias cifras, se reagrupen en 27 sitios para su desarme y posterior reinserción a la vida civil, en un proceso con verificación de ambas partes y de la ONU.
Pero el rechazo en el plebiscito ha generado incertidumbre sobre lo pactado, en particular sobre el cese al fuego bilateral y definitivo que rige desde el 29 de agosto.
El gobierno está dispuesto a extenderlo «cuanto sea necesario» para garantizar la seguridad de todos los colombianos, dijo el ministro de Defensa, Luis Villegas, luego de que Santos anunciara un plazo límite hasta el 31 de octubre.
Este blindaje jurídico es necesario para que la ONU permanezca en Colombia como monitora y verificadora del cese al fuego bilateral, según lo prevé el acuerdo de paz, aclaró el ministro.
«El futuro de Colombia no puede ser la guerra», señaló por su parte en Twitter la guerrilla, que el lunes dijo que no levantará el ato el fuego.
Para este miércoles se convocaron «marchas ciudadanas» en apoyo a la paz en 12 ciudades del país, como Bogotá, Cali, Barranquilla, Medellín y Cartagena, así como en Nueva York y París.
Colombia vive un conflicto armado que ha enfrentado durante más de 50 años a guerrillas, paramilitares y la fuerza pública, con un saldo de unos 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.