La Policía chilena allanó este jueves las oficinas del obispado castrense, a cargo de los servicios religiosos a las Fuerzas Armadas, en el marco de la investigación de encubrimiento de abusos sexuales a menores cometidos por curas.
Uniformados llegaron a las oficinas de este obispado, ubicadas en el barrio Providencia en Santiago, con el fin de recabar información relacionada a las investigaciones que comenzó la Fiscalía de la ciudad de Rancagua (120 km al sur de Santiago) sobre una red de 14 sacerdotes que habrían cometido abusos sexuales y de poder.
«De momento, estamos investigando todo lo que podamos encontrar y ahí vamos a poder remediar en definitiva cuáles elementos, si encontramos algunos, corresponden a investigaciones que se desarrollen bajo el actual procedimiento o cuáles eventualmente podrían ser enviados a la justicia ordinaria del sistema antiguo», explicó a periodistas el fiscal Miguel Ángel Velásquez, a cargo de esta diligencia.
Entre junio y julio, la Fiscalía ordenó redadas en distintas oficinas religiosas en Rancagua y Santiago, en el comienzo de una investigación que busca determinar si hubo encubrimiento de los abusos cometidos en la Iglesia chilena, que vive su peor crisis por estos hechos.
