Expertos en la historia de la Iglesia Católica de Chile atribuyeron el martes el alto número de víctimas sexuales de sacerdotes a los malos filtros para ingresar a los seminarios y a la mala formación de los curas.
Los chilenos quedaron conmocionados cuando en la víspera la Fiscalía Nacional entregó un detallado informe que precisa que desde 2010 a la fecha 158 curas, párrocos y personal de colegios han abusado gravemente de 144 niños en sus lugares de estudio. El encargado de la fiscalía responsable de los delitos sexuales a menores, Luis Torres, agregó que con anterioridad a la entrada en vigencia de la nueva justicia procesal penal, entre 1960 y 2010, los abusados llegan a 266.
Cristián Parker, doctor en sociología y experto en sociología de la religión de la Universidad de Santiago de Chile, señaló a The Associated Press que aunque no es la única causa, “el estilo de formación (en los seminarios) genera condiciones favorables para que proliferen este tipo de desviaciones, de conductas reñidas con la moral”.
A su vez, Marcial Sánchez, experto en historia de la iglesia chilena, afirmó a la televisión estatal que “los filtros son pésimos… y tiene que ver con la formación de los sacerdotes que hoy sigue siendo una formación anacrónica”. También recordó que el papa Francisco recientemente dijo a los 31 obispos activos del país que en Chile “hay una cultura de abuso de conciencia; abuso de poder y abusos sexual”, como ocurrió en Boston, Estados Unidos, Irlanda y México.
“Lamentablemente estoy seguro de que en otros países sucedería lo mismo. Ya estamos conociendo casos hoy en Perú, en Ecuador y en Argentina, de a poco esto se va a empezar a levantar”, añadió Parker. Asimismo, destacó que la iglesia local, desde el punto de vista de la organización, “tiene una cultura cerrada” y “muchas de las cosas que suceden quedan en la propia institución”.
Tanto Sánchez como Parker coinciden en que la solución al problema ha sido lenta.
“El filtro que hay hoy, y me atrevería decir que hasta hace unos meses atrás, era pésimo”, opinó Sánchez, mientras que Parker declaró que la formación de los sacerdotes es un proceso de cambio lento y generacional que podría tomar unos diez o quince años.
Luego de despertar fuertes críticas por defender férreamente al obispo Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales del mayor pedófilo de la historia chilena hasta el momento, Francisco ordenó investigar la situación, lo que condujo a la renuncia de cinco obispos activos.
Según Sánchez, para que la iglesia chilena recobrara credibilidad el papa podría aceptar más renuncias dado que tras el escándalo los 31 obispos del país presentaron su dimisión y él aceptó sólo cinco. Sin embargo, esto podría tomar tiempo.
El martes por la noche se sumó un escándalo más a esta lista, cuando se anunció un citatorio para el arzobispo y cardenal de Santiago, Ricardo Ezzati, quien deberá acudir el 21 de agosto a un tribunal en Rancagua a declarar en calidad de “imputado” en el juicio que se le sigue al excanciller de la diócesis de Santiago, Oscar Muñoz, informó un comunicado del arzobispado.
El juez Emiliano Arias, de Rancagua –80 kilómetros al sur de Santiago– inició la investigación contra Muñoz, quien se autodenunció como autor de un abuso sexual. Sin embargo, un allanamiento a la diócesis de la capital permitió reunir antecedentes de que habría participado en al menos en otros cuatro abusos y que los siguió perpetrando incluso después de su declaración.
Arias dio a entender en declaraciones recientes que se podría investigar a Ezzati por encubrir a su excanciller.