La economía argentina aún no ofrece señales concluyentes sobre si jugará a favor o en contra de Javier Milei en las elecciones presidenciales de octubre de 2027. A un año de los comicios, inversores consultados por bancos y fondos no ven que la mejora macroeconómica baste para “llevarse puesta a la política”, como había esperado meses atrás el ministro Luis Caputo.

El consenso que describen distintos análisis es de cautela: la consultora MAP anticipó una probable “economía del ni”, que no garantiza la reelección ni la impide, mientras que el Financial Times advirtió que el plan económico está bajo presión. El equipo de research del Banco Galicia resumió ese clima con una frase: “wait and see”.

Los números que el Gobierno exhibe

Milei asumió en diciembre de 2023 con una inflación interanual de 211%. Desde entonces, la suba de precios bajó al 33% y el mercado proyecta que cerrará 2027 en 21,2%. Además, la inflación dejó de encabezar las principales preocupaciones de la opinión pública desde mayo de 2024, según una encuesta de la Universidad de San Andrés.

El oficialismo también destaca haber eliminado un déficit heredado de unos 5 puntos del producto interno bruto. Según el texto, solo en tres de los 33 meses completos de gestión hubo resultado primario negativo. Para lograrlo, aplicó un ajuste del gasto público que incluyó congelar partidas como la obra pública.

En paralelo, el Banco Central redujo un déficit cuasifiscal cercano a 10 puntos, con una tasa de política monetaria de 133% que generaba necesidades de emisión equivalentes a una nueva base monetaria cada tres meses.

En el frente externo, el Gobierno espera que se materialicen inversiones por más de 200.000 millones de dólares bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). También afirma que las exportaciones superaron los 10.000 millones de dólares por mes, un máximo histórico, y que, con el agro, Vaca Muerta y la minería, habrá una avalancha de divisas en los próximos años.

Con cuentas externas superavitarias, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por 20.000 millones de dólares firmado en abril de 2025, repos con bancos internacionales y préstamos de organismos multilaterales, el Gobierno pudo atender sus compromisos de deuda, abrir la economía, resolver parte de la deuda con importadores, duplicar las reservas internacionales del Banco Central y eliminar la restricción cambiaria para las personas físicas.

La actividad que no termina de despegar

Las dudas aparecen en la economía real. Entre diciembre de 2023 y agosto de este año, la actividad económica subió 2,4% en la serie desestacionalizada, pero ese avance estuvo concentrado en energía y minería, que aportaron un alza de 15,9%, según un análisis de 1816.

Industria y construcción siguen por debajo del nivel previo al cambio de gestión: la industria cae 7,4% y la construcción 24,4%. Esa debilidad en sectores intensivos en empleo ayuda a explicar por qué la falta de trabajo desplazó a la inflación como principal preocupación, de acuerdo con la encuesta de la Universidad de San Andrés.

Los datos oficiales citados por el texto indican que el empleo privado cayó por decimocuarto mes consecutivo en julio y que desde el cambio de gobierno se perdieron unos 300.000 puestos asalariados privados. Milei sostuvo, en cambio, que se crearon 520.000 empleos desde su llegada a la Casa Rosada, aunque la mayor parte correspondería a trabajo informal o por cuenta propia.

Los salarios también aparecen en el centro de la preocupación. Aunque hubo recomposición en junio, julio y agosto, el salario registrado está 7% por encima de la inflación desde diciembre de 2023, y el ingreso disponible se ubica 12% por encima del cierre de 2023, según Empiria. De todos modos, Equilibra sostiene que tanto el ingreso real registrado como el ingreso disponible siguen entre 10 y 17 puntos por debajo de los valores de inicios de 2023.

En ese marco, los inversores se preguntan si una economía con sectores ganadores y otros rezagados podrá sostener políticamente al oficialismo en 2027.

La consultora publicó un gráfico sobre la evolución del ingreso real que forma parte de ese debate.