Los tres principales indicadores de Wall Street concluyeron las operaciones con terreno positivo, impulsados por la noticia de un acercamiento diplomático entre Irán y Estados Unidos. La perspectiva de un acuerdo que contemple la reapertura del estrecho de Ormuz contrarrestó las presiones inflacionarias y la firme expectativa de que la Reserva Federal (Fed) incrementará nuevamente el costo del dinero en su próxima reunión de política monetaria.
Distensión geopolítica y caída del petróleo
La presentación de un plan iraní para reactivar el tránsito en el estrecho de Ormuz, punto neurálgico por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, generó una reacción inmediata en los mercados de commodities. Las cotizaciones del crudo registraron caídas superiores al 2%, aliviando los temores sobre un choque de oferta en la cadena energética global.
Este movimiento favoreció la rotación de capitales dentro de la bolsa neoyorquina, donde ocho de los 11 sectores del S&P 500 cerraron en verde. Las firmas de tecnologías de la información con un incremento del 0,99% y el sector industrial con un 0,94% lideraron los avances, mientras que el sector energético retrocedió un 0,87% debido al ajuste a la baja en los precios del petróleo.
Presión monetaria y desempeño semanal
El repunte accionario se produjo a pesar de que los operadores de renta fija han incrementado sus apuestas por un nuevo ajuste monetario restrictivo por parte de la Fed. Según la herramienta FedWatch de CME Group, la probabilidad de un incremento en las tasas se ubica en el porcentaje estimado, impulsada por datos macroeconómicos sólidos y el tono restrictivo de los portavoces del organismo.
Con los resultados de esta jornada, Wall Street cerró la semana con saldo positivo generalizado, respaldado principalmente por la recuperación del sector tecnológico. En el cómputo semanal, el Dow Jones acumuló un alza del 0,21%, el S&P 500 avanzó un 1,21% y el Nasdaq lideró los rendimientos con un incremento del 2,06%.
