Fiscales de Estados Unidos ampliaron el caso penal contra el dirigente chavista Nicolás Maduro y Cilia Flores al invocar una ley federal de 1994 que criminaliza la tortura cometida en el extranjero, según los registros judiciales difundidos por la agencia Reuters. La pareja, detenida tras una incursión militar estadounidense en Caracas ocurrida en enero de 2026, se declaró no culpable la semana pasada ante un tribunal en Nueva York.
Un proceso inédito contra un exmandatario
El abogado Michel Paradis, socio del bufete Steptoe, calificó el proceso como un caso histórico al señalar que se trata de la primera vez que Estados Unidos procesa a un ex jefe de Estado por autorizar presuntamente el uso de la tortura en su propio país. La acusación superseding (actualizada), presentada el pasado 8 de octubre por la fiscalía del distrito sur de Nueva York, sostiene que Maduro y Flores ordenaron y dirigieron un sistema de represión para mantenerse en el poder.
Métodos de represión y custodia federal
Los expedientes judiciales detallan que el esquema represivo atribuido incluía detenciones arbitrarias, aislamiento prolongado, privación de alimentos, violaciones, descargas eléctricas, asfixia y torturas psicológicas con amenazas a familiares, afectando incluso a ciudadanos estadounidenses. La fiscalía precisa que los acusados no ejecutaron directamente los actos, sino que fungieron como directores del sistema.
Maduro, de 63 años, y Flores, de 70, permanecen bajo custodia federal en Nueva York mientras avanza el proceso judicial que mantiene pendientes los cargos previos por narcotráfico y narcoterrorismo.





