Rivian fue demandada colectivamente por presuntas afirmaciones engañosas sobre las capacidades de conducción autónoma de sus modelos R1T y R1S, en una acción presentada ante la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Central de California. La querella se centra en las unidades de primera generación y sostiene que la empresa las promocionó como vehículos capaces de conducir sin manos y sin que el conductor apartara la vista de la vía.

La acusación contra los modelos de primera generación

La demanda plantea que esa capacidad corresponde al llamado Nivel 3 de autonomía, una clasificación de la Society of Automotive Engineers que permite al vehículo encargarse de la dirección, la aceleración y el frenado bajo ciertas condiciones, como autopistas o trayectos a baja velocidad. Ese nivel no equivale a una conducción totalmente autónoma, porque el conductor aún debe permanecer atento y asumir el control cuando sea necesario.

Según la demanda, Rivian habría sostenido durante cinco años, mediante una campaña de mercadeo coordinada a escala nacional, que su sistema de asistencia al conductor llamado Driver+ sería estándar en todos los vehículos que fabricara. Entre las referencias citadas aparece la intervención del director ejecutivo de la compañía, RJ Scaringe, en TechCrunch Disrupt 2022, donde habría hecho planteamientos sobre las ambiciones de conducción autónoma de la empresa.

La querella afirma que “ninguna actualización de software —por sofisticada que sea— permitirá que sus vehículos Gen 1 funcionen como se anunció” y agrega que Rivian “sabía inequívocamente” que esos modelos nunca podrían alcanzar el Nivel 3 de autonomía ni una verdadera conducción sin manos, pero continuó destacando esas capacidades para inducir compras.

Respuesta de Rivian y antecedentes judiciales

Rivian declinó comentar sobre la demanda debido a que el caso está en curso. La acción incluye tres demandantes identificados y formula cargos por fraude, representación negligente y enriquecimiento injusto. Los bufetes Coleman Law y Tycko & Zavareei, que representan a los demandantes, solicitaron un juicio con jurado.

Demandan a Rivian por supuestas promesas falsas sobre conducción autónoma

No sería la primera vez que la compañía enfrenta un revés legal. El año pasado aceptó pagar 250 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva de accionistas, presentada luego de que en 2022 aumentara de forma repentina los precios de su camioneta R1 y de su SUV.

Qué ofrecen las generaciones posteriores

Los R1T y R1S de primera generación no ofrecen conducción sin manos. Los vehículos de segunda generación, rediseñados en 2024, sí incluyen esa posibilidad. Aunque conservan una apariencia similar, Rivian renovó componentes internos como el paquete de baterías, el sistema de suspensión, la arquitectura eléctrica, los asientos del interior y el conjunto de sensores.

Como parte de ese rediseño, los modelos de segunda generación incorporaron de serie la “Rivian Autonomy Platform”, con 11 cámaras, cinco sensores de radar y una computadora 10 veces más potente que la del sistema anterior. En un inicio, el sistema avanzó con control de crucero adaptativo, que mantiene la velocidad y la distancia con otros vehículos en autopista, y con una función de asistencia en carretera que dirige, frena y acelera automáticamente en ciertas vías.

El año pasado, Rivian activó la función “Universal Hands-Free” mediante una actualización de software para los R1 de segunda generación. Esa herramienta permite al conductor soltar el volante en más de 3,5 millones de millas de carreteras en Estados Unidos y Canadá, incluidas autopistas y vías urbanas, siempre que existan líneas de carril visibles.

Más casos en la industria

Rivian no es el único fabricante de automóviles que ha enfrentado cuestionamientos por promesas sobre conducción autónoma. Tesla y su director ejecutivo, Elon Musk, han sostenido durante años que sus vehículos podrían volverse totalmente autónomos mediante el software Full Self-Driving. Algunos propietarios han demandado a Tesla por no entregar una conducción supervisada sin intervención.

La compañía también ha sido objeto de revisión regulatoria por las capacidades de sus sistemas FSD y Autopilot. El Departamento de Vehículos Motorizados de California presentó acusaciones en las que alegó que Tesla violó la ley estatal al comercializar de forma engañosa tanto Autopilot, su sistema básico de asistencia, como Full Self-Driving, su software más avanzado. Un juez falló a favor del DMV, aunque en febrero la agencia decidió no suspender las licencias de ventas y fabricación de Tesla, una sanción de 30 días que no aplicó porque la empresa dejó de usar el término “Autopilot” en su mercadeo en California.