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Mujer de 37 años es acusada de fingir ser adolescente con autismo para engañar a familias en Brasil

Una mujer identificada como Amanda Maria, de 37 años, fue arrestada en Joinville, en el estado brasileño de Santa Catarina, acusada de fraude, usurpación de identidad y falsificación, tras ser señalada por hacerse pasar por una adolescente con autismo para ganarse la confianza de familias en distintos estados del país.

De acuerdo con las investigaciones, Amanda repitió un mismo patrón en varios casos: usaba un nombre falso, decía tener 12 años, aseguraba haber sufrido abusos en la infancia y mantenía conductas infantiles para sostener la mentira. En Santa Catarina se hacía llamar Gabriele, mientras que en Río de Janeiro había sido acogida como Duda.

El caso de Río de Janeiro

En 2023, Amanda pasó un mes bajo el cuidado de Renata Magalhães, nutricionista de 52 años, y de Viviane Henriques, de 45 años, directora de un proyecto social en Río de Janeiro. Ambas suelen recibir a niños víctimas de abuso y con autismo.

Viviane contó que el primer contacto con Duda ocurrió a través de la página de Facebook del proyecto “Manos que Bendicen con Amor”, que ella dirige. Según su testimonio, la joven decía ser una adolescente que había escapado de una situación de abuso en Ceará. Afirmaba que su padre era curandero, que la obligaba a prostituirse y que le administraba hormonas para acelerar su desarrollo.

También aseguraba que había viajado con camioneros hasta llegar a Magé, en la Baixada Fluminense. Viviane y Renata fueron a buscarla y, al regresar a Nova Iguaçu, le alquilaron y amueblaron un pequeño apartamento.

“Cuando me contó la historia, me aterrorizó, porque yo ya había lidiado con este tipo de situaciones”, dijo Viviane. Renata, por su parte, sostuvo que no sospecharon de la mujer porque parecía una adolescente, vestía con saco y capucha, decía tener autismo y hablaba como una niña.

Ambas relataron que cuidaron a Amanda como si fuera una menor de edad y que terminaron generando un vínculo emocional con ella. Renata afirmó: “Le di cariño, amor, comida. No había forma de sospechar nada”.

Según contaron, la mujer se comportaba como una niña: pedía biberón, chupete y comida infantil, aunque no solicitaba dinero. Las dos también dijeron que tenía agujas clavadas en el cuerpo y que una radiografía mostró más de 200.

“Incluso le salían por la boca, fue aterrador”, recordó Renata. De acuerdo con su versión, Amanda decía que su padre, a quien llamaba “brujo”, le había insertado las agujas en rituales.

Renata añadió que la mujer pidió no ser llevada a los servicios de protección infantil por temor a ser enviada de regreso a Ceará. Las dudas comenzaron cuando empezó a comportarse de forma distinta con cada una de ellas.

Renata aseguró que, con ella, Amanda tenía crisis y amenazaba con hacerse daño si no estaba presente, al punto de exigirle compañía constante. “Arruinó mi salud mental, mi vida económica. Me alejó de mis hijos, ejerciendo presión psicológica sobre ellos”, relató. Incluso llegó a dormir en la casa de la supuesta adolescente para satisfacer sus exigencias.

Con Viviane, en cambio, el comportamiento era normal. Ante esas diferencias, ambas decidieron acudir a la policía para verificar la historia.

La detective Mônica Areal descubrió el engaño y arrestó a Amanda en el acto por fraude, usurpación de identidad y falsificación. Areal indicó que la mujer confesó los delitos, pero luego quedó en libertad tras la audiencia de custodia. Según explicó, en estos casos es difícil mantener a las personas en prisión porque el sistema judicial considera que el fraude no implica violencia ni amenazas graves.

En el teléfono celular de Amanda, la policía halló búsquedas sobre “cómo se comporta una persona autista” y “cómo hacer dibujos como si fueras víctima de abuso”. Areal también dijo que encontró otra investigación en São Paulo, donde le practicaron un examen de edad ósea que demostró que no era una niña. No se le realizaron pruebas psicológicas.

Los tribunales de Río de Janeiro admitieron los cargos presentados por la Fiscalía y la mujer figura ahora como acusada en un proceso judicial en ese estado.

Viviane señaló que recibió críticas por haber ayudado a la mujer, pero insistió en que no dejará de apoyar a personas vulnerables. Renata, en tanto, dijo sentir impotencia al saber que otras personas también han sido víctimas del mismo engaño y pidió justicia, aunque considera que Amanda necesita tratamiento psicológico.

“Creo que padece algún tipo de trastorno, lo cual puede ser peligroso. No se trata solo de arrestarla, necesita tratamiento”, afirmó.

La investigación en Santa Catarina

En Santa Catarina, Amanda habría repetido el mismo esquema bajo el nombre de Gabriele. Según la investigación, convivió durante 14 meses con una familia, a la que convenció de que era una adolescente con autismo.

La policía informó que justificaba su apariencia adulta diciendo que sus rasgos se debían al uso forzado de hormonas durante la infancia. Además, mantenía conductas infantiles como parte del papel que representaba, usando con frecuencia chupetes, biberones y juguetes.

El detective Rodrigo Bueno Gusso explicó que la Policía Civil recibió la denuncia de la familia la semana pasada, luego de que un pariente advirtiera que podrían estar siendo engañados. Dijo además que una tía de la familia que la acogió nunca creyó la historia ni el comportamiento infantil que mostraba la joven.

Según Gusso, esa familiar buscó información en internet y encontró un caso muy parecido ocurrido años atrás en Río de Janeiro, por lo que sospechó que se trataba de la misma persona. Tras intercambiar datos con policías de otros estados, se confirmó la identidad.

El detective indicó que, al ser detenida, Amanda confesó haber actuado de esa manera, reconoció que sabía que su conducta era incorrecta y admitió que mentía con frecuencia. También aseguró que no presentó señales que indicaran inimputabilidad penal y que mostró un comportamiento racional, cooperativo y con razonamiento lógico.

Gusso añadió que la detención provisional se convirtió en prisión preventiva y que Amanda fue enviada a la cárcel regional de Joinville.

El abogado que la defiende en Santa Catarina informó que la acusada permanece a disposición de la justicia y que la defensa espera la conclusión del peritaje técnico, el cual podría contribuir al esclarecimiento del caso y a la adopción de las medidas procesales correspondientes.

Un patrón repetido en varios estados

La policía sostiene que Amanda cometió estafas similares en otros estados brasileños, entre ellos São Paulo, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás. En Joinville, la mujer también confesó durante la audiencia de custodia, en la que se confirmó su arresto.

Su abogado, Rafael Luiz Siewert, pidió al tribunal un examen psiquiátrico para evaluar su estado mental. La solicitud fue aceptada y la Policía Científica realizará la evaluación.

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