El gobernador de California, Gavin Newsom, conmutó las penas de muerte de 548 personas y las sustituyó por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. El anuncio llegó en una carta en la que defendió que el Estado no debe seguir aplicando esa sanción.
Una medida simbólica en un estado con moratoria
California no ejecuta a ningún preso desde 2006 y mantiene una moratoria sobre la pena capital desde 2019, decretada por el propio Newsom. Desde que los votantes restablecieron la pena de muerte en 1978, solo 13 reclusos han sido ejecutados en el estado.
Newsom dijo que estaba ejerciendo su facultad constitucional de indulto y que, tras casi 30 años en el servicio público, entendió los límites de lo que puede lograr el gobierno con justicia. Añadió: «Tomo esta medida porque creo firmemente que el asesinato sancionado por el Estado es incompatible con los valores de California, socava los cimientos de nuestro sistema legal y nos menoscaba a todos».
También afirmó que la cadena perpetua sin libertad condicional es el castigo más severo que el estado puede imponer de forma legal y ética. En otro tramo de su carta describió la decisión como una «acción difícil pero justa» y sostuvo que el sistema californiano para administrar la pena de muerte «es un fracaso».





