El precio medio de la gasolina en Estados Unidos quedó levemente por encima durante la actual presidencia de Donald Trump que en el periodo de Joe Biden, según datos de la Asociación Americana del Automóvil, la principal referencia privada de precios minoristas del combustible en ese país.

La cifra se ubicó en 3,472 dólares por galón bajo Trump, frente a 3,471 dólares por galón en la administración anterior. La diferencia es mínima, pero marca un giro incómodo para la Casa Blanca después de prometer un combustible por debajo de 2 dólares por galón.

La presión sobre los surtidores sigue en aumento

Los datos citados apuntan a una escalada más amplia en el mercado energético. En los últimos ocho meses, el valor medio nacional de la gasolina subió 43% y llegó a 4,286 dólares por galón a la fecha, mientras que el diésel avanzó casi 70% hasta tocar un máximo histórico de 6,53 dólares por galón el mes pasado.

Representantes de Rystad Energy señalaron que la oferta mundial enfrenta un déficit proyectado de 400.000 barriles diarios de gasolina que habitualmente se exportan desde Oriente Medio. El informe atribuye el encarecimiento a las hostilidades militares de Estados Unidos e Israel en Irán, que interrumpieron la logística de crudo y redujeron la capacidad de refinación global.

El costo político crece en estados competitivos

El aumento de la energía también ha alimentado la percepción de inflación entre los votantes, con mayor impacto en los hogares que destinan una parte más alta de sus ingresos al combustible.

Proyecciones de Cook Political Report indican que Kansas, Iowa, Ohio, Texas y Alaska pasaron a ser considerados estados disputados en las contiendas por el Senado, lo que reduce las ventajas amplias que el Partido Republicano había conseguido en ciclos anteriores.