Dos expertos analizaron la actualidad de nuestra cinematografía: Diego Rísquez y Cezary Jaworski dieron cátedra de dirección en el foro Hablemos de cine, que brindó PANORAMA como parte de las actividades de su centenario, la mañana de ayer, en el auditorio de la Universidad Rafael Belloso Chacín, que se colmó de un público ansioso de conocimientos en la materia.
Estudiantes, realizadores y cinéfilos se dieron cita en la casa de estudio y fueron testigos de dos intervenciones que contextualizaron la historia del séptimo arte criollo, desde 1973 hasta la actualidad, a través de un recorrido por distintas décadas que gestaron el buen momento que vive la producción nacional.
El director Carlos Azpúrua, quien en principio formaría parte del equipo de ponentes en la actividad, se ausentó debido a problemas de salud que le aquejaron a última hora.
Cezary Jaworski inició su intervención invitando a los presentes interesados en formar una carrera en el cine, a hacerlo sin tanta preocupación. “Ahora hasta con un celular se puede hacer una película. Esta debe tener una buena historia que contar. Lo importante es la creatividad y las ganas de hacerla”.
Seguidamente, explicó en qué consiste la dirección de fotografía, su rol. “Hay que transformar las palabras del guión en imágenes. Un filme lleva alrededor de 120 escenas, que terminan siendo secuencias descriptivas y planos que el espectador no detalla, pero sí recibe todo como un conjunto. Todo tiene su función en el cine. Nuestro trabajo es crear una atmósfera y meter al público en la trama”.
Director de fotografía en largometrajes como Manuela Sáenz, El manzano azul y La casa del fin de los tiempos, el cineasta nacido en Polonia detalló los elementos que conforman una estética armoniosa en una cinta. “Tomamos muchas cosas de la vida real para atraer a la gente. Somos unos grandes manipuladores del espectador”.
Aprovechó la oportunidad para mostrar su cortometraje Ungüento para manos agrietadas (1999), con el que ganóel Festival Internacional de Cine de Montreal (2000).
El segundo acto estuvo a cargo de Diego Rísquez, quien dio una introducción a la historia del cine nacional. “Nuestro país y Latinoamérica ha sido un espectador televisivo. Somos eso, más que cinéfilos. Yo entendí al cine como un espejo de la sociedad, y es por eso que desde la década de los años 60 hasta finales de los años 90, fue la TV la que marcó nuestro reflejo. Las películas que tenían más éxito eran ‘Sicario’ y ‘Huelepega’. Aún con largometrajes muy buenos, como Jericó, las personas no los veían”.
Explicó las particularidades de la Ley de Cine, creada en 1993. “Planteaba no depender solo de los precios del petróleo para hacer nuestras producciones. En el año 2000 resurgimos en el área, hasta que en 2005, el gremio unido logró aprobar por unanimidad en la Asamblea Nacional la Ley de Cinematografía. Se creó Fonprocine para asegurar financiamientos destinados a la producción de trabajos audiovisuales. El arte no puede tener un bozal de arepa y debe permanecer transparente. Por eso el Cnac es un ente autónomo”.
Afirmó que la principal debilidad del cine criollo son los guiones y la influencia de la TV. “Todavía no hemos reflejado en la gran pantalla el humor que caracteriza a los venezolanos. Pero, creo en la diversidad temática que estamos teniendo. Vivimos un buen momento”.
Sobre su película “El malquerido”, que tratará la vida de “El Bolerista de América”, Felipe Pirela, adelantó que el 9 de marzo comienzan el rodaje. Será en blanco y negro para conservar la armonía entre sus escenas y las imágenes de archivo que utilizará de la Maracaibo de antaño. Buscará, entre sus “distintos niveles de lectura” dentro del filme, rescatar al bolero como género musical popular en Latinoamérica y la arquitectura de la década de 1950, así como la cultura de la región occidental del país.
La ronda de preguntas inició con una cuestión sobre los premios Oscar: ¿Qué le falta a Venezuela para figurar en el renglón de mejor película de habla no inglesa? Jaworski fue claro: “El Oscar no es el cielo. No es reflejo de un buen filme. Es parte de la industria de comercio norteamericana, ellos hacen sus negocios. Nosotros mejor hagamos películas para la gente”.
Rísquez motivó a los presentes llamándolos a crear. “Hay que entender al cine como una carrera de obstáculos. Deben aprender a superarlos y seguir adelante, para lograr lo que quieren”.
Los estudiantes que asistieron se mostraron interesados e inmersos en las distintas temáticas que enriquecieron sus conocimientos sobre la cinematografía venezolana, como Ana Carrero, cursante de la carrera diseño gráfico. “Es interesante conocer la diversidad que tiene el cine nacional”.
Andrea Rodríguez, estudiante de comunicación social, destacó el rol de entes como el Cnac. “Muchos no saben sobre el funcionamiento detrás de las producciones. Por eso es importante este tipo de encuentros con expertos. Rísquez y Jaworski tiene un gran estilo”.