España ha acelerado su transición energética, pero la Agencia Internacional de la Energía advierte que el gran reto ya no es solo producir más electricidad limpia, sino usarla mejor dentro de toda la economía. En su informe Spain 2026 – Energy Policy Review, el organismo señala que el país avanzó con fuerza en renovables, aunque sigue arrastrando una fuerte dependencia del petróleo y del gas en sectores clave.

Más renovables en la red, menos emisiones

De acuerdo con el informe, entre 2015 y 2025 España duplicó su capacidad renovable instalada y llegó a 119 GW. Ese salto permitió que en 2025 las renovables aportaran el 56% de la electricidad generada. El resto del mix se repartió entre un 18% de energía nuclear, un 21% de gas natural, un 3% de petróleo y un 0,7% de carbón.

La AIE añade que en esa década la intensidad energética mejoró a un ritmo medio anual de 2,4% y que las emisiones de gases de efecto invernadero bajaron casi una quinta parte.

El gran hueco sigue en transporte e industria

Pese a ese avance, la electricidad representó apenas el 25% del consumo final de energía en 2024, diez puntos por debajo del 35% previsto para 2030 en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. La brecha es todavía mayor en el transporte, donde la electricidad cubrió alrededor del 2% de la demanda total.

El informe sitúa ahí el principal problema: el transporte siguió dependiendo en un 92% del petróleo y concentró el 46% de las emisiones de CO2 ligadas a la energía en 2024, un 7,7% más que en 2015. En edificios, la electricidad representó el 55% de la demanda energética; en la industria, el 29%.

Redes, almacenamiento e interconexión

La AIE también subraya que España incorporó 15 GW de capacidad renovable en 2025, su mayor registro anual hasta la fecha, y que el 90% de ese volumen correspondió a energía solar fotovoltaica. Ese crecimiento obliga, según el organismo, a reforzar la flexibilidad del sistema, apostar por el almacenamiento y ampliar la interconexión con otros países, que califica de muy limitada.

El informe sostiene además que la expansión renovable fortaleció la independencia energética del país y que, sin ella, las importaciones de gas habrían sido hasta un 40% superiores en 2024. Aun así, insiste en que el desafío ya no es solo producir más, sino adaptar la red, electrificar los usos finales y sostener una producción cada vez más variable.

Imagen: David Vives