La familia de Ana, una mujer que murió por eutanasia en 2023 en España y donó sus órganos, quedó en el centro de un nuevo pulso judicial tras una sentencia del Tribunal Supremo que abre la puerta a impugnar estas decisiones cuando exista una relación especialmente estrecha con la persona que quiere morir.
El caso de Ana y el debate sobre la donación

Salvador y Puri, los padres de Ana, respaldaron la decisión de su hija, que nació con espina bífida y llegó a la adultez con dolor neuropático intenso, problemas de movilidad, hidrocefalia e infecciones que derivaron en un cuadro difícil de tratar. Los médicos le advirtieron que probablemente moriría asfixiada, y ella pidió la eutanasia. Murió en el quirófano el 27 de enero de 2023, a los 28 años, tras recibir la inyección letal.
Antes de morir, Ana quiso donar todos sus órganos. Según sus padres, apenas unos segundos antes de fallecer agradeció al equipo médico que cumpliera su deseo y pidió perdón por el trabajo que iba a generar. Más de 20 personas se beneficiaron de esa donación.

La controversia se reavivó después de que Abogados Cristianos, un grupo conservador que representa a los padres de Noelia Castillo, cuestionara la ética del sistema de trasplantes. Polonia Castellanos sostiene que el equipo médico presionó a la madre de Noelia para autorizar la donación de órganos. El Departamento de Salud de Catalunya y la Organización Nacional de Trasplantes afirman que el proceso es transparente y que no se presiona a ningún paciente para donar.
El Tribunal Supremo consideró que quienes mantienen una relación especialmente estrecha con la persona que pide morir pueden impugnar la decisión. Abogados Cristianos quiere ir más allá y pide derogar por completo la ley de eutanasia.





