Las stablecoins, criptomonedas ancladas al valor del dólar, están dejando de ser un experimento para convertirse en una pieza cada vez más usada en pagos y transferencias. Su promesa es simple: mover dinero en segundos y a un costo muy bajo, en contraste con el sistema tradicional de remesas.
Remesas más baratas frente a una red lenta
El sistema financiero global sigue apoyándose en SWIFT y en redes de banca corresponsal que no fueron diseñadas para la velocidad que exigen los usuarios. En ese esquema, las comisiones promedio por remesas internacionales rondan el 6,5% y pueden escalar hasta el 11% en transferencias pequeñas.
Richard Teng, co-CEO de Binance, lo resumió durante el Hong Kong Web3 Festival 2026: “Las stablecoins representan esa alternativa. Están construidas íntegramente sobre blockchain. Cuando se hace una transferencia con stablecoins, es instantánea y a una fracción del costo”, señaló.
El efecto es más visible en países donde las remesas son parte del ingreso familiar. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, el 18% de los hogares venezolanos recibe remesas, un flujo que tomó mayor peso desde 2016.
Con stablecoins, un envío que en el sistema tradicional pierde parte del dinero en comisiones puede llegar casi íntegro y en segundos. En cambio, una transferencia de 200 dólares con una comisión de 6,5% implica una pérdida de 13 dólares antes de que el dinero llegue a destino.
La paridad con el dólar las separa de Bitcoin
Mientras Bitcoin atraviesa una corrección intensa y cotiza cerca de los 61.000 dólares, las stablecoins conservan su anclaje al dólar. Esa estabilidad es la que las vuelve útiles como herramienta de pago, ahorro y recepción de valor, sin la volatilidad de otros criptoactivos.
El mercado también acompaña esa expansión. El volumen de transacciones con stablecoins ya superó al de Visa y la capitalización del sector creció más de un 50% interanual. Para quien consulta el precio del USDT en tiempo real, la lógica es clara: no se trata de especular, sino de mover dinero con previsibilidad.
La adopción global de criptomonedas se ubica apenas en el 7%, pero Teng estima que el próximo 10% llegará “mucho más rápido”, empujado por la claridad regulatoria y la integración con las finanzas convencionales.
La regulación aparece como el gran freno
Para el sector, las stablecoins ya demostraron su utilidad; lo que falta es un marco legal que permita escalar su uso. Teng celebró avances como la Virtual Assets Act de Hong Kong y el GENIUS Act en Estados Unidos como señales de que los grandes mercados avanzan en esa dirección.
Sin embargo, la fragmentación regulatoria sigue siendo un obstáculo para la adopción masiva. Los ejecutivos del sector plantean que funciones de cumplimiento, como listas blancas, listas negras y requisitos de la regla de viaje, deberían integrarse directamente en la infraestructura blockchain.
En Latinoamérica, cada punto porcentual que bajan las comisiones de remesas es dinero adicional para la familia del migrante. Las stablecoins ya ofrecen ese ahorro; el reto es que el marco legal les permita operar a mayor escala.
