Petróleo

Moody’s advierte dos riesgos para América Latina por su mayor dependencia de China

La creciente dependencia de China como centro de oferta y demanda expone a América Latina a un doble riesgo: por un lado, la presión competitiva sobre su…

La creciente dependencia de China como centro de oferta y demanda expone a América Latina a un doble riesgo: por un lado, la presión competitiva sobre su base manufacturera y, por el otro, una canasta exportadora cada vez más concentrada en materias primas, según un informe de Moody’s Ratings.

Presión sobre la industria regional

La calificadora explicó que los desequilibrios de la producción industrial china representan una amenaza directa para sectores manufactureros de la región, entre ellos el acero, los vehículos, la electrónica y los productos químicos.

De acuerdo con el análisis, a medida que las exportaciones de China se redirigen hacia otros mercados del mundo, los fabricantes latinoamericanos enfrentan más presión por la competencia de importaciones, la reducción de márgenes y la pérdida de participación en mercados de exportación de terceros países.

Una relación comercial cada vez más asimétrica

Moody’s indicó que las exportaciones de América Latina hacia China se concentran cada vez más en commodities, lo que evidencia un retroceso de la región en la cadena de valor. Esa tendencia, advirtió, amplía la vulnerabilidad frente a cambios bruscos en la demanda, a la volatilidad de los términos de intercambio y a un proceso de desindustrialización en el largo plazo.

El informe identifica tres dinámicas que están definiendo la relación comercial entre ambas partes: el aumento de la competencia de las importaciones chinas, el mayor peso de los commodities en las ventas latinoamericanas a ese mercado y la reorientación geopolítica de la región en medio de cambios continuos en el comercio global.

La agencia también señaló que el perfil exportador basado en materias primas refleja una demanda frágil, ya que buena parte de los envíos de América Latina a China corresponde a productos menos procesados y con menor valor agregado.

Además, advirtió que el modelo de crecimiento chino está cambiando, dejando atrás la infraestructura tradicional y la construcción inmobiliaria para enfocarse en la manufactura de alta tecnología. Ese giro probablemente reduzca el consumo interno y la demanda de commodities tradicionales.

Para Moody’s, el principal riesgo para América Latina es estructural y no solo una debilidad coyuntural. La dependencia de importaciones chinas, tanto de bienes finales como intermedios, ha aumentado de forma marcada, lo que eleva la exposición a insumos externos y el riesgo de desplazamiento ante shocks internacionales.

Vulnerabilidades por país

Argentina

En el caso argentino, Moody’s señaló que la vulnerabilidad manufacturera se caracteriza por una pérdida generalizada de competitividad exportadora, que retrocedió en 11 de 14 sectores desde 2010. La agencia apuntó que el país tiene pocos mecanismos de mitigación en las áreas de mayor riesgo por su débil potencial exportador, aunque mantiene una dependencia relativamente baja de insumos chinos.

El sector de alimentos, bebidas y tabaco destaca por su fortaleza competitiva y por la baja penetración de productos chinos. Según el informe, la exposición sectorial se concentra en industrias con peso limitado en la economía total, por lo que el riesgo sistémico derivado del desplazamiento manufacturero sería bajo.

Brasil

Moody’s describió para Brasil un nivel de vulnerabilidad manufacturera de moderado a alto en buena parte de la industria. Entre los segmentos más expuestos mencionó vehículos automotores, maquinaria, equipos eléctricos y ópticos, caucho, plásticos y productos químicos, en un contexto de mayor dependencia de insumos provenientes de China y bajo potencial exportador.

La calificadora también observó una incorporación creciente de valor agregado chino en las exportaciones brasileñas. En contraste, el sector maderero y forestal aparece como el punto más sólido del perfil comercial del país, con el menor nivel de vulnerabilidad y el mayor potencial exportador.

México

En México, 13 de los 14 sectores analizados presentan riesgo bajo según el índice de Moody’s. Sin embargo, la agencia advirtió vulnerabilidades en la industria automotriz y en la de maquinaria, debido a la alta similitud exportadora con China y a una fuerte penetración de importaciones procedentes de ese país.

La firma sostuvo que estos riesgos se compensan parcialmente con la competitividad exportadora mexicana y con la integración de las cadenas de suministro bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El sector de equipos eléctricos y ópticos es el único clasificado como de alto riesgo, por su creciente dependencia de productos intermedios chinos.

Chile

Chile es el país con la mayor proporción de industrias altamente dependientes de importaciones chinas, entre ellas vehículos automotores, equipos eléctricos y ópticos, manufactura textil y productos refinados del petróleo. Aun así, Moody’s considera que el efecto de un eventual shock en esos sectores sería limitado por su baja incidencia en empleo y valor agregado.

La principal vulnerabilidad chilena se ubica en los metales básicos y fabricados, incluido el acero, donde coinciden una alta dependencia de importaciones chinas, pérdida de competitividad exportadora y una elevada similitud exportadora con China.

Colombia

En Colombia, Moody’s identificó a textiles e indumentaria como el único sector de alto riesgo, debido al desplazamiento potencial, la sensibilidad económica y el débil potencial exportador. No obstante, precisó que esa actividad representa apenas el 1% del valor agregado industrial.

Los sectores de equipos eléctricos y ópticos, caucho y plásticos muestran una vulnerabilidad intermedia por la alta participación de China en las importaciones. En cambio, la refinación de petróleo figura entre las mayores ventajas comparativas de la región, respaldada por la condición de exportador neto del país y la modernización de sus activos de refinación.

Perú

La manufactura peruana muestra una resiliencia amplia, según la calificadora. Los únicos sectores con vulnerabilidad alta o media son textiles e indumentaria y equipos eléctricos y ópticos, aunque ambos presentan una sensibilidad económica reducida.

Moody’s añadió que el tamaño relativamente pequeño de la manufactura en Perú hace que un aumento de las importaciones o un desplazamiento de la producción tenga efectos macroeconómicos limitados.

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