Cushing, una ciudad de poco más de 8.000 habitantes en Oklahoma, se ha convertido en un punto clave para la estabilidad energética de Estados Unidos y del mercado petrolero internacional. Allí confluyen numerosos oleoductos que cruzan el país y trasladan crudo desde Texas y Canadá, además de funcionar como el punto oficial de entrega física del West Texas Intermediate (WTI), uno de los principales referenciales del petróleo en el mundo.

Almacenamiento en mínimos de varias décadas

La capacidad de almacenamiento de Cushing, históricamente una de las más importantes del país, refleja hoy un nivel crítico de las reservas de crudo en Estados Unidos. El petróleo acumulado en ese centro se encuentra en mínimos de varias décadas, una situación que amenaza la capacidad de exportación de la principal economía productora de crudo del planeta.

Ese descenso en los inventarios reduce el margen de maniobra de Estados Unidos en un contexto de equilibrio petrolero frágil, con el suministro por el estrecho de Ormuz interrumpido durante tres meses. La presión para poner fin a la guerra en Irán ha ido en aumento en medio de ese escenario.

En ese contexto, durante la madrugada de este lunes se anunció un acuerdo de paz, mientras Cushing sigue simbolizando la tensión en torno a las reservas energéticas estadounidenses y su impacto en el mercado global.