La Reserva Federal comienza este miércoles una nueva etapa con su primera reunión de política monetaria bajo la presidencia de Kevin Warsh, en medio de una inflación más alta, un mercado laboral que se ha mantenido sólido y un debate creciente sobre el próximo movimiento de tasas.
La decisión más esperada: mantener las tasas
En Wall Street predomina la expectativa de que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) deje sin cambios la tasa de referencia, actualmente en un rango de 3,5% a 3,75%. Aun así, varios bancos de inversión anticipan cambios en el lenguaje del comunicado y en las proyecciones económicas que acompañarán la decisión.
Desde la reunión anterior, los datos económicos han mostrado una economía más resistente de lo previsto. David Mericle, analista de Goldman Sachs, señaló que el cambio más relevante ha sido la aceleración en la creación de empleo, lo que ha colocado al mercado laboral en una posición más sólida. Ese comportamiento ha desplazado la atención hacia la inflación y hacia los riesgos asociados al aumento de los precios de la energía.
Warsh debuta al frente del banco central
La cita también estará marcada por el estreno de Warsh al frente del banco central. Aunque no se esperan cambios inmediatos en las tasas, los mercados seguirán de cerca el comunicado y la conferencia de prensa para evaluar cómo interpreta el nuevo presidente el equilibrio entre crecimiento, empleo e inflación.
Felipe Barragán, senior Research strategist de Pepperstone, afirmó que la reunión llega en un momento delicado para la política monetaria estadounidense. A su juicio, la actividad económica y el mercado laboral siguen mostrando resiliencia, mientras la inflación continúa condicionada por la volatilidad de los precios de la energía tras las tensiones geopolíticas de los últimos meses.
Para Barragán, esa combinación deja a la Fed frente a señales contrapuestas: una economía con crecimiento sólido y unas presiones inflacionarias que mantienen alterado el balance de riesgos.
Qué cambios esperan los bancos de inversión
ING, Goldman Sachs y Bank of America coinciden en que la Fed mantendría las tasas estables, aunque con un tono más restrictivo que en reuniones previas.
James Knightley, Padhraic Garvey y Chris Turner, de ING, prevén una votación unánime a favor de no modificar la política monetaria, pero con un giro más cauteloso en el lenguaje del comunicado. Los analistas esperan una postura más firme frente a la inflación.
La principal modificación que anticipan varios analistas es la eliminación del sesgo que en reuniones anteriores sugería posibles recortes de tasas. Mericle considera que la Fed probablemente retire de su orientación futura la referencia a “la magnitud y el momento de ajustes adicionales” en las tasas, lo que acercaría la comunicación oficial a una posición neutral.
Bank of America comparte esa visión y estima que el comité eliminará formalmente el sesgo hacia una flexibilización monetaria. Además, prevé una mejora en la descripción del mercado laboral, luego de varios meses en los que la creación de empleo sorprendió al alza.
Las nuevas proyecciones económicas, bajo la lupa
Las proyecciones económicas también concentrarán la atención. Goldman Sachs espera que la Fed recorte su estimación de crecimiento para 2026 hasta 2,2%, desde 2,4% previamente proyectado. Al mismo tiempo, calcula que la inflación medida por el índice PCE subiría a 3,9% y que la inflación subyacente llegaría a 3,3%.
Bank of America maneja cifras similares. Su escenario contempla un crecimiento de 2,1% para 2026, una tasa de desempleo de 4,3% y una inflación PCE de 3,4%, frente al 2,7% proyectado antes.
Barragán explica que parte del debate gira en torno a la divergencia entre la inflación general y las medidas subyacentes. Mientras los precios de la energía siguen influyendo en los indicadores agregados, algunos componentes subyacentes han mostrado un comportamiento más moderado. Esa diferencia ayuda a entender por qué buena parte del mercado sigue viendo una pausa prolongada como el escenario más probable.
Pese al deterioro esperado en las previsiones de inflación, Mericle sostiene que las subidas de tasas siguen viéndose improbables. Argumenta que la Fed históricamente ha evitado endurecer su política en respuesta a choques petroleros cuando estos no amenazan con generar una inflación persistente.
ING también considera poco probable un aumento de tasas este año, aunque reconoce que el debate se ha intensificado. La firma señala que los mercados ya descuentan una subida de 25 puntos básicos en los próximos meses y cerca de 50% de probabilidad de un segundo incremento después.
El dot plot, que recoge las expectativas individuales de los miembros del comité, podría reflejar ese cambio de tono. Goldman Sachs espera que la mediana de las proyecciones muestre tasas sin cambios en 2026, mientras que algunos funcionarios incorporarían previsiones de nuevos aumentos. Bank of America también prevé una revisión al alza de varias proyecciones individuales, aunque sin alterar el escenario central de estabilidad para el próximo año.
El dólar también está en el centro
La reunión no solo tendrá impacto sobre las tasas. También puede mover al mercado cambiario y al dólar.
ING considera que una postura más restrictiva de la Fed podría seguir respaldando a la divisa estadounidense frente a monedas cuyos bancos centrales han mostrado mayor disposición a tolerar el impacto inflacionario derivado de los precios de la energía. La firma sostiene que el mercado cambiario llega a esta reunión del FOMC con una disposición moderadamente favorable al dólar.
La entidad añade que la combinación de inflación elevada, crecimiento económico sólido y mercados accionarios en máximos históricos ha aumentado las expectativas de que la Fed mantenga una postura restrictiva durante más tiempo.
Bank of America coincide en que buena parte del mensaje más duro ya está reflejado en los precios de mercado. Por eso, considera que la principal fuente de volatilidad para el dólar será la conferencia de prensa de Warsh.
Según el banco, hay espacio para movimientos en ambas direcciones. Un discurso que subraye los riesgos inflacionarios podría impulsar nuevas ganancias para la divisa estadounidense. En cambio, un mensaje centrado en el carácter transitorio de los choques energéticos o en los efectos desinflacionarios de la inteligencia artificial podría provocar una corrección.
Los estrategas del banco afirman que los riesgos para el dólar van en dos direcciones, aunque advierten que una sorpresa restrictiva tendría un impacto mayor, dado que muchos inversionistas siguen viendo a Warsh como una figura relativamente favorable a tasas más bajas en el mediano plazo.
Para Barragán, la reacción del dólar dependerá en gran medida de cómo se interprete la comunicación de la Fed. A su juicio, la eliminación del sesgo hacia recortes no debe entenderse necesariamente como una señal de futuras alzas, sino como un intento de devolver simetría a la función de reacción del banco central. Sin embargo, advierte que cualquier mensaje que refuerce la idea de tasas elevadas por más tiempo podría seguir respaldando a la divisa.