Economía

Hernández de Cos gana fuerza como candidato a presidir el Banco Central Europeo

El economista español se consolida entre los favoritos para suceder a Christine Lagarde, impulsado por su perfil técnico y su defensa del equilibrio monetario.

Vibrante variedad de billetes de peso argentino, mostrando diversas denominaciones y diseños de vida silvestre.

Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, se ha convertido en el principal candidato para asumir la presidencia del Banco Central Europeo cuando concluya el mandato de Christine Lagarde. Su nombre gana terreno tras un año al frente del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, donde ha reforzado su perfil entre los principales economistas y banqueros centrales del mundo.

Su candidatura cuenta, además, con el apoyo de los dos grandes partidos españoles, un consenso poco habitual en este tipo de designaciones. Entre sus competidores figuran aspirantes procedentes de países que ya ocuparon ese cargo, como Países Bajos y Francia, mientras que otras candidaturas podrían concentrar demasiado poder institucional en un solo país europeo, en un contexto en el que la presidencia de la Comisión Europea ya recae en una alemana.

Un economista de equilibrio y matices

La trayectoria de Hernández de Cos ha sido recibida con respaldo en círculos académicos y financieros. En la entrega del cuarto premio de economía Emilio Ontiveros, se destacó su apego a la economía como una herramienta al servicio de la sociedad, orientada a resolver problemas concretos y a mejorar la calidad de vida de las personas. Ese énfasis en el rigor y en la utilidad pública también se refleja en su forma de comunicar y diseñar la política monetaria.

Su primer informe anual al frente del Banco de Pagos Internacionales ha reforzado esa imagen. Allí plantea una visión de equilibrio: ni centrarse solo en frenar la inflación ni apostar únicamente por el crecimiento, sino combinar ambos objetivos con pragmatismo. Esa postura ya la había mostrado durante su paso por Fráncfort, donde respaldó políticas expansivas en momentos de crisis y defendió prudencia al subir tipos de interés en fases de restricción.

Comunicación, banca e inteligencia artificial

También ha insistido en que la comunicación de la política monetaria no es un adorno, sino una condición para su eficacia. A su juicio, los bancos centrales deben explicar mejor sus decisiones a la ciudadanía en un entorno marcado por debates sobre opacidad en la Reserva Federal y por la lentitud de reacción de Europa. Al mismo tiempo, reconoce que la regulación bancaria puede mejorar, aunque sostiene que el esfuerzo de los últimos 15 años ha fortalecido de manera importante la resiliencia del sistema.

En su análisis más reciente, Hernández de Cos también aborda la inteligencia artificial y su potencial para elevar la productividad, aunque advierte sobre el riesgo de concentrar demasiadas apuestas inversoras en ese sector. Según su visión, una retirada brusca de capital podría afectar el empleo y el crecimiento, como ocurrió en otros booms económicos. En paralelo, matiza la urgencia inflacionaria en el contexto actual y subraya factores como la reanudación de los fletes petroleros en Ormuz, la menor intensidad energética de la producción y un entorno macroeconómico más favorable que el de la pandemia o la invasión de Ucrania.

Además, considera que la normalización del mercado laboral reduce los efectos de segunda ronda sobre los precios y que una mejor focalización de las ayudas públicas puede ayudar a reforzar la disciplina fiscal. Su enfoque, en suma, combina prudencia, flexibilidad y atención a múltiples variables, rasgos que explican por qué su nombre suena con fuerza para uno de los cargos más influyentes de la política monetaria europea.

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Economía