El Grupo del Banco Mundial abrió una oficina en Madrid, un paso que refuerza su vínculo histórico con España y que, según el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, consolida al país como una sede de referencia para las instituciones multilaterales.
Una relación de décadas
La relación entre España y el organismo se remonta a la década de 1950 y ha cambiado de forma profunda desde entonces. En menos de medio siglo, España pasó de recibir ayudas a convertirse en donante, una evolución que ahora encuentra un nuevo impulso con la instalación de esta oficina en la capital española.
Durante la inauguración, celebrada este lunes en el Palacio de la Bolsa de Madrid, Cuerpo sostuvo que la apertura puede abrir oportunidades para las empresas locales y convertir a España en un puente entre Europa, por un lado, y Latinoamérica y África, por el otro, para la financiación al desarrollo. El ministro insistió además en la importancia del multilateralismo y la cooperación en un contexto internacional que describió como cada vez más fragmentado.
En su intervención, también señaló que estas políticas están perdiendo espacio frente a los recortes presupuestarios y a un nuevo orden con mayor peso del proteccionismo. En ese marco, defendió que la ayuda exterior debe demostrarse como una herramienta beneficiosa para todos, no solo como un gesto de generosidad, sino como un mecanismo que impulsa el crecimiento común.
