La construcción de ciudades más sostenibles vuelve a poner en primer plano el diseño de edificios que se adapten mejor a su entorno y que concentren distintos usos en un mismo espacio. La idea, defendida por especialistas del sector, parte de una mirada al pasado urbano para recuperar fórmulas que ya existían antes de la expansión del automóvil.
Volver al uso mixto
Eugenia del Río, secretaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), señaló que las ciudades históricas ya funcionaban con una mezcla de actividades en una misma zona o bloque. Ese planteamiento reúne viviendas, ocio, trabajo o servicios administrativos y se contrapone a modelos más recientes que impulsaron grandes áreas residenciales en las afueras, pensadas casi solo para dormir y desplazarse después a otros puntos de la ciudad.
Para Del Río, la recuperación de ese esquema responde a una necesidad urbanística y social. La concentración de usos permite que una persona pueda resolver más actividades cerca de donde vive, con menos tiempo dedicado a moverse entre un punto y otro. En ese sentido, el debate no se limita a la estética o a la forma de los edificios, sino a la manera en que influyen en la rutina diaria de quienes los habitan.
Menos traslados, más cercanía
La misma línea fue respaldada por Alejandro Miguel, gerente de Sostenibilidad, Innovación y Tecnología del negocio inmobiliario de Acciona, quien coincidió en que el uso mixto facilita distintos modos de vida y ayuda a disminuir el tiempo de desplazamiento. Esa reducción de viajes se presenta como una pieza importante dentro de la conversación sobre sostenibilidad urbana, especialmente en un escenario en el que la población vive cada vez más en ciudades grandes.
