El dólar oficial en Venezuela dejó de subir durante tres días consecutivos en la tercera semana de julio, en un comportamiento poco habitual tras varias semanas de alzas. La cotización fijada por el Banco Central de Venezuela se mantuvo casi inmóvil entre el 21 y el 23 de julio.
La tasa apenas se movió en julio
El tipo de cambio se ubicó en 737,2321 bolívares por dólar el 21 y el 22 de julio, y el 23 avanzó solo hasta 737,8816 bolívares. Ese incremento mínimo contrastó con los ajustes más marcados de semanas previas.
Jesús Palacios, economista, profesor universitario y consultor empresarial, explicó en una entrevista concedida a Unión Radio que este comportamiento respondió a una combinación de factores, entre ellos el aumento de las intervenciones cambiarias y una mayor flexibilidad en el funcionamiento del mercado oficial de divisas.
Menor brecha, pero con distorsiones
Palacios dijo que las intervenciones del BCV crecieron de forma significativa en 2026. Según su estimación, el año comenzó con un anuncio de 500 millones de dólares que ingresarían a través del sistema bancario y, para julio, las intervenciones rondaban 1.800 millones de dólares.
El economista sostuvo que ese aumento en la oferta de divisas alivió parte de la presión sobre el mercado cambiario y redujo la brecha entre el dólar oficial y el paralelo. Esa diferencia pasó de niveles cercanos a 30% y 40% hasta ubicarse alrededor de 15%, el menor diferencial observado en aproximadamente dos años.
Aunque valoró la reducción, advirtió que la distorsión sigue siendo importante y que continúa afectando la formación de precios y el poder adquisitivo de quienes reciben ingresos calculados con la tasa oficial.
Un ajuste previo y un problema de fondo
Palacios recordó que el aparente congelamiento llegó después de un período de fuertes movimientos. Durante la primera quincena de julio, el tipo de cambio oficial llegó a aumentar entre 8% y 9% en una sola semana, muy por encima del promedio semanal cercano a 3% registrado durante el último año.
También señaló que el ajuste coincidió con una actividad económica debilitada por los efectos del doble terremoto del 24 de junio. A su juicio, la normalización del mercado sigue pendiente porque la tasa oficial todavía no surge plenamente de la interacción entre oferta y demanda, sino que continúa condicionada por mecanismos administrativos.
Para el economista, la brecha más estrecha es una señal positiva, pero no una solución definitiva. Considera que solo un esquema con mayor libertad para negociar divisas permitiría superar esas distorsiones de fondo.
