Los bonos corporativos estadounidenses con grado de inversión se han quedado por detrás de las acciones este año, en medio de una relación más marcada entre ambos mercados y de una diferencia que, según Goldman Sachs Research, llegó a niveles poco habituales.
Acciones con mejor rendimiento
Spencer Rogers, estratega de crédito del banco, explicó que históricamente el crédito ha mostrado una beta baja frente a las acciones, es decir, que sus movimientos suelen ser menos intensos. Sin embargo, en 2026 esa relación cambió y la beta de las acciones respecto del crédito alcanzó un máximo histórico.
Esa brecha se observó, por ejemplo, desde el inicio del conflicto con Irán. Hasta el 14 de julio, el S&P 500 acumulaba un retorno cercano al 10%, mientras que los bonos corporativos estadounidenses con grado de inversión denominados en dólares avanzaban apenas 0,9% en términos de retorno excedente acumulado. Rogers sostuvo además que el crédito tuvo un desempeño notablemente inferior al de las acciones incluso después de ajustar esa diferencia por beta.
La inteligencia artificial empuja la diferencia
Goldman Sachs atribuye parte de esa divergencia al peso creciente de la inteligencia artificial en la renta variable. En las acciones, el mercado potencial para las empresas vinculadas con esta tecnología, en especial fabricantes de semiconductores y compañías de infraestructura para inteligencia artificial, sigue ampliándose. En el crédito, en cambio, ese mismo tema ha operado como un factor adverso, debido a que los hiperescaladores están emitiendo volúmenes récord de deuda para financiar inversiones de capital.
