La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) considera que Venezuela necesita estabilizar su economía, pero advierte que la dolarización plena no resolvería por sí sola los desequilibrios fiscales ni permitiría al país responder con flexibilidad a futuras crisis.
En un comunicado sobre la propuesta de adoptar formalmente el dólar estadounidense, la institución evaluó los beneficios y costos de sustituir el bolívar como moneda nacional. Aunque reconoce que el esquema podría contribuir a contener la inflación, sostiene que su implementación exigiría condiciones macroeconómicas e institucionales que deben ser construidas.
Señala que el deterioro institucional, el colapso del modelo rentista petrolero y el financiamiento monetario de déficits fiscales contribuyeron a una hiperinflación prolongada que debilitó las funciones del bolívar como reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago.
Impacto en la política monetaria y los desequilibrios fiscales
Uno de los principales argumentos de la academia es que un país dolarizado renuncia al uso del tipo de cambio nominal y de los agregados monetarios para amortiguar choques externos. Considera que esta limitación es especialmente relevante para Venezuela, cuya economía continúa expuesta a las fluctuaciones de los precios del petróleo.
Además, la institución sostiene que la sustitución del bolívar no impide que el Estado mantenga desequilibrios fiscales o acumule deuda. En ese escenario, el déficit fiscal podría continuar afectando a la economía, incluso después de que el país haya asumido los costos de abandonar su moneda.
Condiciones y alternativas para el régimen monetario
Antes de implementar una dolarización plena, la academia considera indispensable contar con reservas internacionales líquidas suficientes para llevar a cabo el canje de la base monetaria a un tipo de cambio equilibrado, además de modificar el marco legal que establece al bolívar como unidad monetaria.
La convivencia legal del dólar, otras divisas y el bolívar permitiría mantener las ventajas operativas de las monedas extranjeras mientras se recuperan gradualmente las funciones de la moneda nacional, combinando disciplina antiinflacionaria y flexibilidad económica.
