La firma Ecoanalítica estima que Venezuela necesitaría una quita de entre 50% y 60% para que su deuda externa sea sostenible, según explicó Alejandro Grisanti, director socio-fundador de la consultora. Este cálculo se fundamenta en un modelo que proyecta la capacidad de pago del país en función de su producción petrolera, sus ingresos y unas cuentas fiscales que permanecen sin publicación oficial desde el año 2015.

Grisanti señaló que el rango exacto de la quita depende de la trayectoria petrolera y de la disponibilidad de cifras fiscales confiables. En este contexto, el economista indicó que Centerview Partners, asesor financiero del Estado, publicará próximamente su análisis de sostenibilidad de deuda, un documento clave para ordenar las variables fiscales y petroleras necesarias para fijar la magnitud de la reestructuración.

Proyecciones y desafíos en la producción petrolera

El especialista advirtió que el país enfrentaría un conflicto técnico si presenta incrementos excesivos de producción durante la reestructuración, ya que esto implicaría mayores pagos de su deuda externa. De acuerdo con las proyecciones de Ecoanalítica, Venezuela puede incrementar su extracción en 200.000 barriles diarios por año, lo que permitiría cerrar 2026 en 1,3 millones de barriles diarios, avanzar a 1,5 millones en 2027 y alcanzar 1,7 millones en 2028.

A partir de niveles de 1,7 a 1,8 millones, el país alcanzaría un límite de producción si no se ejecutan nuevas inversiones de capital. No obstante, con una inversión mínima y la recuperación de pozos inactivos, la nación podría sostener dichos niveles, mientras que los nuevos acuerdos petroleros firmados apuntan a campos que demandan mayor capital para mantener el ritmo de crecimiento anual proyectado.

Sostenibilidad a largo plazo

Grisanti afirmó que, con inversiones sostenidas, Venezuela tendría la capacidad de mantener una producción cercana a los 2 millones de barriles diarios por espacio de una década, un escenario que considera totalmente factible para respaldar la estabilidad económica futura del país una vez avanzado el proceso de reestructuración financiera.