El economista e investigador José Guerra criticó la política cambiaria del Banco Central de Venezuela (BCV), señalando que la rápida depreciación del bolívar en el inicio del segundo semestre incrementa la presión inflacionaria y merma la capacidad de compra del salario.

Incremento del tipo de cambio y sus efectos

Según el análisis difundido en su cuenta de Instagram, el dólar oficial en las mesas de cambio reguladas acumuló un aumento cercano al 14 % durante los primeros diez días de julio, un ritmo que el especialista calificó como inusual para los ciclos de intervención monetaria anteriores.

Guerra explicó que esta alza se traduce en una mayor indexación de costos de bienes y servicios, dificultando los planes de estabilización macroeconómica.

  • Expectativas de inflación para junio: aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aún no se ha publicado, el economista estima que la inflación mensual superará el 12 %.
  • Impacto en ahorros y salarios: la depreciación sostenida del bolívar reduce el valor real de los ahorros y los salarios fijados en la moneda local, limitando la acumulación de riqueza en el sector laboral.

Propuesta de financiamiento y coordinación macroeconómica

Guerra argumentó que las intervenciones semanales del BCV son insuficientes para corregir los desequilibrios y propuso un programa estructural que incluya:

  1. Asistencia financiera externa: líneas de crédito de organismos multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y el BID.
  2. Anclaje institucional: coordinación estrecha entre la política monetaria del BCV y la política fiscal del Ejecutivo para favorecer la apreciación del bolívar.
Publicación de Instagram de José GuerraJosé Guerra· InstagramPor qué el BCV devalúa agresivamente al bolivar? Porque quiere cerrar la brecha con el mercado paralelo, generando más inflación. Esa no es la solución. La solución consiste en el diseño y aplicación…Ver en Instagram →

El especialista concluye que sin una estrategia integral que combine apoyo externo y alineación de políticas, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo seguirá ampliándose, manteniendo la presión sobre la inflación y el poder adquisitivo de la población.