Un palacio en Yeha pudo sostener hasta 19 pisos hace 2.800 años
Un estudio en Etiopía sugiere que el Grat Be’al Gibri habría soportado una altura comparable a un edificio de gran porte. La cifra, eso sí, describe capacidad estructural, no una torre conservada.
Un palacio de Yeha, en el norte de Etiopía, pudo sostener entre 16 y 19 plantas hace unos 2.800 años, según un estudio realizado en Etiopía. La conclusión se refiere a la capacidad de sus muros, no a la altura que llegó a tener en pie.
El edificio que levantó la duda
El Grat Be’al Gibri se construyó hacia el año 800 a. C. en Yeha, en la región de Tigray. Hoy queda en ruinas, con parte de la planta baja, pero su base medía 60 metros por 60 metros y era, en su época, el mayor edificio de este tipo conocido en el sur de Arabia y África oriental.
Hasta ahora, la altura de estructuras derruidas como esta se estimaba sobre todo a partir de textos y pinturas. El historiador yemení al-Hamdānī, en el siglo X d. C., habló de un palacio de 20 pisos en Yemen, mientras que pinturas rupestres de Arabia del Sur muestran palacios con al menos nueve niveles.
Cómo calcularon la resistencia
Un equipo multidisciplinar alemán recreó con un modelo tridimensional dos partes del muro: una esquina y una puerta. Luego aplicó software de modelado y análisis por elementos finitos para sumar peso hasta provocar el fallo de la estructura.
Con valores medios, los muros habrían soportado entre 48 y 56 plantas. En el peor escenario, entre 16 y 19: 16 en el tramo de esquina y unas 19 en el de la puerta. El material que primero cedía era el barro; la madera influyó muy poco en el colapso del modelo.
Materiales y una posible causa del derrumbe
La construcción combinaba piedra, barro y vigas de madera. Para esas vigas usaron olivo africano y Cordia africana, resistente a las termitas, aunque no al fuego. Entre los elementos más pesados hubo pilares monolíticos de arenisca de hasta 20 toneladas.
El estudio también sostiene que los diseñadores y constructores conocían bien su oficio, porque los esfuerzos se reparten de forma moderadamente equilibrada entre los muros. Por eso, los autores creen que el derrumbe no habría sido producto del desgaste normal, sino de un hecho excepcional; la hipótesis más probable es un gran incendio.
La investigación forma parte de un proyecto que comenzó con la Expedición Alemana a Aksum en 1906, siguió con excavaciones etíopo-francesas entre 1971 y 1973 y continúa desde 2009 con un programa etíopo-alemán financiado por la Fundación Alemana de Investigación.