Para poder darle una pastilla al gato se suelen pasar muchos apuros. Las jeringas aplicadoras son molestas y tratar de engañarlos metiendo la pastilla dentro de un trozo de comida puede engañarlos, pero solo una vez, porque ellos son muy astutos.
Pero existen técnicas de sujeción que pueden facilitar el tratamiento casero a nuestras mascotas. Coloca una mano en los pómulos de la mandíbula superior y con la otra lleva hacia abajo la mandíbula inferior. Inserta lo más adentro que puedas la píldora ciérrale la boca y masajea su garganta.
Para evitar que el gato intente escapar usando las afiladas uñas de sus patas traseras, puedes asegurarte envolviéndolo con una toalla para que sus movimientos queden controlados. No es muy cómodo darle pastillas al gato, pero los felinos son muy propensos a requerir medicamentos contra ciertas alergias, pequeñas infecciones en la piel o vitaminas.